Urbanismo 3D

Ventajas (y alguna desventaja) del urbanismo en 3D

Autor | Jaime Ramos

La impresión en 3D constituye uno de los avances tecnológicos que pueden revolucionar la economía e incluso nuestras propias vidas a lo largo de este siglo, y es que son pocos productos manufacturados pueden escapar de ser imprimidos. De hecho, ya es posible proyectar y edificar viviendas gracias a la innovación de las impresoras en 3D.

En esa línea, la arquitectura y el sector de la construcción se preparan para afrontar el impacto de la impresión en 3D en su modo de trabajo. En la actualidad existen numerosos proyectos de urbanismo en 3D que, a modo experimental, materializan el sueño de construir una casa con presupuestos ínfimos y en un tiempo récord. Nos encontramos pues ante un posible punto de inflexión en materia de planificación.

¿Cuánto costaría una casa impresa en 3D?

No son pocas las compañías que se sumergen en la aventura. Los proyectos tienen un denominador común: el bajo precio final de la vivienda. En Estados Unidos es posible dar con precios que rondan los 10.000 dólares. En el viejo continente, en concreto en Italia, podemos encontrar a la empresa de impresoras 3D Wasp. Esta firma culminaba un proyecto arquitectónico el año pasado que se centraba de forma especial en la sostenibilidad.

Casa imprimida en 3D

Bautizado como “the mud house”, sus arquitectos demostraron que pueden utilizarse materiales provenientes del propio terreno para imprimir en 3D una eco-casa. El coste de los materiales ascendió hasta los 900 euros y el tiempo de construcción no superó los 10 días. La casa de Wasp sirvió para desarrollar y potenciar a nivel comercial una nueva impresora capaz de imprimir a escala arquitectónica.

Para ello, tuvieron que perfeccionar la tecnología aplicada en la impresión, de manera que permitiera el uso de los materiales propios del terreno elegido. El objetivo intrínseco de la utilización de impresoras en 3D es, en este caso concreto, reducir el impacto sobre el medio ambiente. Este tipo de proyectos los vemos también en España. En 2018 se construía allí la primera casa en 3D obra de la compañía Be More 3D y la Universidad Politécnica de Valencia.

Un back-up del patrimonio arquitectónico

Las ventajas de combinar arquitectura e impresión en 3D también se sitúan en el terreno de la restauración de edificios monumentales. El caso de Notre Dame tras su desolador incendio constituye un ejemplo de hasta qué punto la tecnología puede ayudar a su recuperación.

Se trata del proceso inverso al de la impresión, al tomar un edificio real y crear una réplica digital en 3D del mismo que permita su reconstrucción. En el caso de la catedral parisina, en 2015 el historiador Andrew Tallon realizó este ejercicio de escaneo en 3D. Esto representa una esperanza mayúscula para Notre-Dame, pero también para innumerables joyas arquitectónicas que podrían ser consumidas por las llamas o sucumbir ante desastres naturales.

Tener modelos 3D de gran fidelidad podrían facilitar enormemente la reconstrucción de estos edificios, manteniendo la fidelidad al original al tiempo que se utilizan técnicas de construcción potencialmente más eficientes.

Urbanismo en 3D, un nuevo sector

Urbanismo y arquitectura en 3D

Por otro lado, ya se ha podido constatar que existe un sector de la arquitectura centrado en el desarrollo de impresoras en 3D. Numerosas compañías cuentan ya con filiales dedicadas a esta actividad y los resultados no están tardando en aparecer. La danesa COBOD, por ejemplo, desveló recientemente su modelo BOD2, capaz de “edificar” a una velocidad de 100 centímetros por segundo.

Las ciudades más pobladas del planeta podrían aprovechar estas prestaciones para paliar algunos de sus problemas más urgentes, como la mejora de la calidad de las viviendas más deterioradas o el alojamiento de personas sin techo. Soluciones de este tipo servirían, también, para mejorar las condiciones de los refugiados, proporcionándoles espacios que garanticen el cumplimiento de sus derechos.

El proyecto New Story, también centrado en la construcción con impresión en 3D, persigue ese objetivo. Desde este organismo estiman que 3.000 millones de personas no entran acceso a una vivienda de adecuadas condiciones en 2050. Supone un incremento del 200% con respecto a la actualidad.

El desafío está frente a nosotros y es complicado ignorarlo. Ahora bien, queda resolver una desventaja no menos importante: ¿cómo afectará al sector de la construcción la aplicación de esta tecnología? Viendo la dependencia económica de muchos países, la llegada de las impresoras en 3D supondría dejar sin empleo a muchas personas. Invita, cuanto menos, a sopesar todas las consecuencias y gestionar de forma inteligente su aplicación.

Imágenes | gorodenkoff, SeventyFour y cybrain