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Taiwán, Corea, Singapur: Big Data para luchar contra la pandemia

Autor | M. Martínez @euklidiadas

¿Hay que elegir entre privacidad y salud? Y la pregunta clave: ¿se debe elegir entre privacidad y salud? Existe una notable diferencia entre las aproximaciones occidental y asiática a la hora de combatir la pandemia del coronavirus. Mientras que Europa o Estados Unidos se orientan a reforzar el servicio hospitalario y UCI, China, Corea del Sur y Singapur trabajan por evitarlo.

Estas tres regiones han hecho o están haciendo uso de tecnología móvil para tener controlada a toda la población, una estrategia que vulnera el GRDP europeo (modelo mundial más restrictivo de protección de datos) pero que a su vez está frenando rápidamente la curva de contagios. No es política, es ciencia: monitorizar a la población funciona frente a pandemias.

Casos confirmados, frente a los casos mundiales

Taiwán registró los primeros casos mucho antes que países como Italia, España, Estados Unidos o México y, sin embargo, a principios de marzo apenas sumaba 50 casos confirmados. La evolución en esta región ha sido lenta o prácticamente inexistente comparada con el resto de casos mundiales.

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A fecha de redacción de este artículo, Singapur tiene 926 casos confirmados, tres fallecidos y 240 recuperados; Taiwán 322 confirmados, 5 fallecidos y 39 recuperados; y Corea del Sur 9.887 confirmados, 165 fallecidos y 5.567 confirmados. La estrategia de estos países y regiones ha sido el testeo masivo, la cuarentena al menor indicio de síntoma y la monitorización de síntomas.

Big Data y tecnología para seguir y combatir el coronavirus en Taiwán

El brote de SARS en 2003 fue, para muchos países asiáticos, un aviso de lo que podría pasar en el futuro. Regiones muy afectadas por SARS, como Hong Kong (mortalidad del 17% en 2003) o Taiwán (21,1%) decidieron en 2004 establecer nuevos protocolos para prevenir brotes de esta y otras enfermedades víricas. Tanto es así que Taiwán empezó a tomar medidas antes de la confirmación oficial del brote:

“El 31 de diciembre de 2019, cuando la OMS notificaba un brote desconocido de neumonía en Wuhan (China), los oficiales taiwaneses empezaron a abordar vuelos directos de Wuhan y a evaluar pasajeros en busca de fiebre o síntomas de neumonía antes de que estos pudiesen bajar”Respuesta a la COVID-19 en Taiwán

Sin embargo, su política activa en busca de infecciones contagiosas no quedó ahí. Desde hace años, Taiwán es una región altamente tecnificada con una enorme base de datos unificada y en tiempo real sobre sus pacientes. La base de datos National Health Insurance estaba siendo cribada en tiempo real. ¿El objetivo? Buscar pacientes cuya sintomatología pudiese coincidir con la COVID-19, nombre que recibe la enfermedad causada por el formalmente conocido como coronavirus 2 del síndrome respiratorio agudo grave o SARS-CoV-2.

A pesar de ser la segunda región del mundo más vulnerable por este brote a finales de enero de 2020, en marzo Taiwán confirmó que sus políticas funcionaban. Pero el Big Data no fue la única herramienta usada por este y otros gobiernos.

Códigos QR para salud: identificación de grupos de alto riesgo

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Taiwán fue de las primeras regiones del mundo en aplicar tecnología de seguimiento personal e imágenes QR, si no la primera. Otras regiones como Hong Kong, Singapur y Corea del Sur tomaron medidas similares. Actualmente esta iniciativa se observa también en países occidentales como España o Italia.

El concepto tras esta tecnología es relativamente sencillo: el QR es una imagen que lleva a una página web que el usuario no tiene que teclear a mano. Basta con escanearla como si de un código de barras se tratase. Una vez digitalizado con el smartphone que todos llevamos siempre encima, la web que se despliega muestra un formulario personal con preguntas básicas.

El usuario teclea algún tipo de código personal, como el documento de identidad, apunta posible sintomatología (tos, fiebre, dolor de cabeza, etcétera) y los datos van directos al Centro de Control de Enfermedades de Taiwán. La clave de este enfoque es que todos los residentes y extranjeros que llegan a cierta región hagan este pequeño test. El gobierno taiwanés lo decretó como obligatorio.

Aquellos que mostraban sintomatología compatible eran puestos en cuarentena y testados, esta vez sí, con pruebas específicas para detectar el virus. Con frecuencia se trataba de falsos positivos, pero en aquellos casos que se confirmaba el positivo el objetivo pasaba a ser el vigilar a las personas con quienes estuvo en contacto; una medida polémica en occidente.

Cómo rastrear a las personas en cuarentena a través de sus teléfonos móviles

La página web con un cuestionario escondido tras un QR, o el uso de Big Data para cribar bases de datos en tiempo real, es solo parte del puzle usado en Singapur, Corea del Sur, Taiwán, Hong Kong o el resto de China, para combatir la COVID-19. La monitorización activa de todos los móviles del país, y por tanto a todos sus ciudadanos, ha sido la medida estrella para ahogar la pandemia.

En este caso, el uso de la tecnología es muy fácil de comprender con un ejemplo. Pongamos que Libo ha ido en autobús al trabajo, montando a las 8:00 en Puwei y bajándose a las 8:40 en Datong Farm (condado de Changhua). Tras una jornada de trabajo con sus compañeros, vuelve haciendo la ruta inversa de 16:00 a 16:40. Pero antes de ir a casa pasa por el supermercado y empieza a encontrarse mal.

Cuando Libo realiza la prueba QR, se autoaísla y pone en cuarentena hasta que le llega la prueba médica. Lamentablemente, da positivo en coronavirus. Mientras tanto, el gobierno ha extraído los datos georreferenciados de Libo y de todos aquellos que compartieron autobús, trabajo o supermercado, y les ha pedido vía notificaciones push que se aíslen.

Tras el positivo de Libo, ellos también recibirán a personal médico en su vivienda. Este procedimiento tan agresivo, que en ocasiones pone en cuarentena a grandes empresas o barrios enteros, y que monitoriza el movimiento de millones de personas, se ha demostrado tan intrusivo como eficiente.

A pesar de que a nivel político la medida es contraria a los valores occidentales, la ciencia, la medicina y el sistema sanitario a menudo permean las identidades políticas y algunos procedimientos se muestran mucho más eficientes que otros. Algo a valorar de cara al futuro.

Imágenes | iStock/ZOONO3, iStock/3DSculptor, iStock/Travel Wild