daria tataj

Networking estratégico: el adhesivo que une ciudades e industrias

Autor | Daria Tataj

Hoy en día las compañías sufren para innovar y transformar sus negocios. Las ciudades buscan reinventar cómo sus ciudadanos interactúan con una infraestructura y unas soluciones inteligentes que crecen en uso y número a gran velocidad.

Esta era de enormes y súbitos cambios se cristaliza en la historia de Nokia y Apple en 2007. Ese año, la valoración en bolsa de Nokia, el por entonces gigante de la telefonía móvil, comenzaron a caer, mientras que la de Apple, un fabricante de ordenadores, subía de forma consistente. Sus dos trayectorias mantienen una asimetría perfecta. Hoy, Apple es una de las compañías más grandes del mundo y la situación de Nokia es bien distinta. Tras una década de lucha, la compañía está bien situada gracias a sus patentes tecnológicas. Los expertos dicen que Nokia, junto a Ericsson y Huawei, es una de las tres únicas empresas con tecnología 5G lista para su despliegue comercial a gran escala.

En muchos casos, el derrumbe de una industria conduce al declive de una ciudad. Esto es algo constatable en el caso de Detroit o Barcelona como el centro de producción de España. En el lado opuesto, un nuevo ecosistema empresarial puede florecer al calor de nuevas tecnologías, como demuestra Palo Alto, hogar de la Universidad de Stanford, o Eindhoven, una ciudad universitaria a hora y media de Ámsterdam donde se registran el 40% de las patentes en los Países Bajos.

En 2010, la historia de Helsinki, ciudad del cuartel general de Nokia, apuntaba al mismo punto de inflexión anterior al declive de Detroit o el florecimiento de Palo Alto. Mediante la conexión de Nokia, diversos emprendedores y la Universidad Aalto, la ciudad fue capaz de reconducir su crecimiento e innovación.

Durante más de dos décadas, Nokia, una impresionante firma de ingeniería, ofreció trabajos de ensueño a los graduados de las universidades clave de Helsinki, incluyendo la facultad de negocios y la politécnica. La pasión que despertaba Nokia hacía que los graduados entendieran que debían esperar encontrar un puesto de trabajo en Nokia.

Eindhoven, una ciudad universitaria a hora y media de Ámsterdam, registra el 40% de todas las patentes en los Países Bajos

En el año 2010 estaba en Helsinki tras recibir el encargo del gobierno finlandés de asesorar en la unión de tres grandes universidades de la ciudad. Una de las iniciativas con las que me encontré fue una página de Facebook llamada Sociedad de Emprendimiento de Aalto. Este sitio de networking orgánico atraía talento de características diversas. Ese interés compartido en lanzar nuevas empresas, explorar cómo la tecnología podía resolver los problemas de la gente conectaba innovadores en el ecosistema corporativo de Helsinki.

Este networking estratégico y la creación de una comunidad que versaba en torno a valores compartidos fue uno de los precursores de uno de los ecosistemas de startups más dinámicos de Europa a día de hoy. El papel del gobierno no debería ser subestimado en la transformación de esta ciudad. Apoyó la reforma del sistema de educación pública, fundó la Universidad Aalto y proporcionó una beca para financiar espacios de innovación como Design Factory, Venture Garage y Startup Sauna. Hoy, Helsinki es el lugar de nacimiento de SLUSH, un evento centrado en startups que atrae a 25.000 personas e incluye 4.000 startups y 2.000 inversores de todo el mundo.

De hecho, se puede narrar una historia parecida sobre Philips, cuyo museo visité recientemente. Visité Eindhoven para una conferencia en el Espacio de Innovación de la Universidad Técnica de Eindhoven (TUe) sobre Innovación a través de Network Thinking. La ciudad está situada en una zona llamada Brainport. El ascenso de una de las regiones más innovadoras en tecnología comenzó con la implosión de Philips y DAF; dos grandes fuentes de empleo local y con sus centrales instaladas en Eindhoven. Tras una década turbulenta, DAF se declaró en bancarrota y el gobierno rescató a Philips. En 2001, Philips movió su cuartel general a Ámsterdam. Esto dejó a Eindhoven con pocas fuentes de empleo y muchos edificios de oficinas vacíos salvo los ocupados por actividades centrales y de investigación de Philips. Philips abrió sus oficinas entonces para crear el High Tech Campus, que fue un elemento en la estrategia abierta de innovación. Las compañías empezaron a asentarse ahí, creando una inmensa fuente de talento diverso, tecnología y creatividad. La iniciativa del gobierno local, en colaboración con empresas y la Universidad Técnica de Eindhoven, creó un ecosistema que genera el 40% de las patentes neerlandesas.

El networking estratégico en aras de la innovación es un denominador común en estas historias. No solo es un networking para el crecimiento personal, sino con el objetivo de crear y engrandecer redes que apoyen y consigan este propósito.

Para ser exitoso en el networking estratégico hacen falta una serie de habilidades que pueden identificarse a través de dinámicas, protocolos y poder. Comprender las dinámicas de este networking significa tener la capacidad para crear, dirigirse y empoderar a miembros de la red. Los protocolos son los talentos que unen a los miembros de una red y redes adyacentes, y estos dos talentos son a su vez la colaboración y la comunicación. El poder es la capacidad para unir ambos talentos con el fin de obtener acceso e influencia sobre cada red. Estas cuatro dimensiones se definen como Network Thinking y son los pilares de los EIT KIC, que incluyen a más de 700 organización en toda Europa.

La gente debe comprender el valor que tiene que una organización utilice una estrategia de red para obtener resultados durante una transformación

Investigo sobre innovación desde hace años. Lo cierto es que participar en estas asociaciones colaborativas es un reto. En mi última investigación, una de las razones por las que la colaboración se puede tornar complicada es porque la gente tiene huecos o carencias en sus habilidades. No conocen las técnicas ni las mejores prácticas del networking estratégico. Ni comprenden el valor que tiene que una organización utilice una estrategia de red para obtener resultados durante una transformación.

Podemos aprender las historias de Helsinki y Eindhoven. Desde mi punto de vista, la suma o fuga de cerebros es el máximo indicador que permite predecir el futuro. Nokia se ha reinventado. El 5G permitirá la próxima fase de la revolución tecnológica y Nokia está preparada para crecer. Este año, en el Global Entrepreneurship Summit de La Haya, moderé un panel sobre el 5G y las ciudades del futuro. El ponente fue el Dr. Chang-Gy. Hwang, presidente y CEO de KT Corporation, el principal operador surcoreano. Hwang alabó las oportunidades que puede traer el 5G a la sociedad, haciendo énfasis en el impacto del 5G en la revolución del Internet de las Cosas, que sin duda moverá la economía conectada al próximo nivel. La tecnología mejorará la conectividad para transformar mercados de negocio a consumidor (B2C) a otros de negocio a negocio (B2B), o más bien a mercados de negocio a ciudad.

El crecimiento exponencial de las empresas dependerá de su capacidad para colaborar con ayuntamientos para determinar cómo las tecnologías de ciudad inteligente pueden beneficiar a la sociedad digital. Los ayuntamientos deberán tomar decisiones relacionadas con la participación de sus ciudadanos en la toma de decisiones, como en el notable caso de Barcelona con la plataforma y estrategia digital Decidim. O no harán nada como decenas de otras ciudades medianas y grandes.

La capacidad para trabajar en redes puede ser observada, desarrollada y dominada. Pero para ello, las ciudades y las empresas que impulsan sus economías deben aprender a buscar beneficios que trascienden lo cuantificable de forma inmediata y empezar a pensar en la necesidad de invertir en relaciones menos tangibles pero pese a ello plenamente beneficiosas.

Foto | Maria Fernandez Navarro

La doctora Daria Tataj, fundadora & CEO de Tataj Innovation, es una experta mundial en innovación y Network Thinking. Como Presidenta del Grupo de Alto Nivel sobre el Consejo Europeo de Innovación de la Comisión Europea, participa en las políticas del programa Horizonte Europa, con un presupuesto de 100.000 millones de euros.