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Lacina Koné, director de Smart Africa: No deberíamos luchar contra las criptodivisas

Lacina Koné es el Director General de Smart Africa, una iniciativa formada por 24 países africanos con la intención de acelerar la transformación digital del continente y estimular la creación de su tejido tecnológico mediante la armonización regulatoria, legal y política de sus miembros. Desde su posición, Koné es testigo privilegiado de los cambios que experimenta un continente muy diverso que se digitaliza a pasos agigantados. Su intervención en el Smart City Expo World Congress 2019 sirvió para dar testimonio de ello.

La transformación digital es un concepto que tiene significados muy distintos en cada país debido a sus diferentes necesidades y metas. ¿Se puede decir que en África existen espacios comunes o son sus divisiones tan profundas como para hablar de distintos tipos de transformación?

No es que signifique algo distinto para personas distintas en el contexto de África, sino que significa cosas distintas para personas distintas en el contexto de África y el resto del mundo. En África existe algo llamado pensamiento global en el contexto local. Lo que funciona en Nueva York no tiene por qué funcionar necesariamente en un lugar cualquiera de África, así que intentamos adaptarlo.

Como en el resto del mundo, usamos la tecnología para facilitar nuestras vidas, para contribuir al desarrollo socioeconómico, pero la forma en la que lo hacemos es muy diferente. Un ejemplo de ello es el dinero móvil. África es un líder en transacciones económicas desde el teléfono móvil y eso no es algo que puedas ver en ningún otro lugar del mundo.

África no tiene una moneda común como el euro, pero no es del todo extraño ver que en algunos países se aceptan divisas extranjeras con relativa normalidad. ¿Podrían las criptodivisas, en la forma de stablecoins, simplificar esta situación mediante una herramienta común o son demasiado arriesgadas?

Todo tiene un riesgo, porque cuando vives en la edad de la transformación digital sabes que todo va a cambiar. Las divisas digitales es algo que estamos investigando. ¿Por qué? Porque tenemos más de 50 países usando divisas distintas y ya hemos visto lo prometedora que es esa idea con el dinero móvil, con los operadores de telefonía digital ayudando a realizar transacciones de forma muy simple.

El dinero móvil no es exactamente una criptodivisa, pero podemos ver a través de él su potencial. ¿Vamos a luchar contra las criptodivisas? No, no deberíamos luchar contra ellas, deberíamos acogerlas a través de un marco regulatorio. Porque su adopción ya no es una cuestión de “cuándo”, sino de “cómo”.

Muchos países africanos han entrado de lleno en la edad digital, obviando en gran medida las transformaciones anteriores. ¿Qué clase de efectos ha podido notar en sus sociedades?

Transparencia. Eficiencia. Saltaron directamente a la era digital y ahora vemos una gran cantidad de nuevos empleos, mucha mayor eficiencia con el establecimiento de trámites en línea con el gobierno y mayor disponibilidad de información. Vemos una enorme creatividad en  la juventud, que se manifiesta en startups que contribuyen a la innovación, que a su vez es el lubricante y el motor de la economía.

Las startups africanas están recibiendo una atención creciente. Hay un gran número de empresas innovadoras con propuestas creadas para satisfacer las necesidades del público local. ¿Qué países han llamado su atención?

Veo grandes potencias ahora mismo, Ruanda, Kenia y Sudáfrica están entre las principales. Si hemos de hablar de empresas, el panorama de las firmas dedicadas al FinTech en Nigeria es particularmente bullicioso, dando lugar a compañías realmente innovadoras. Hay muchísimo movimiento, son países que ahora mismo están a la cabeza de la innovación africana.

El precio del acceso a Internet en África varía de forma drástica, yendo desde lo asequible a lo oneroso. ¿Cómo están trabajando los gobiernos para mejorar la penetración de Internet en sus sociedades?

En Smart Africa tenemos un proyecto llamado Estrategia de Banda Ancha, que forma parte de la iniciativa de Intraconectividad Africana. Este proyecto está liderado por Guinea y Smart Africa en colaboración con nuestros socios en Tata Communications y busca conectar a todos los países africanos con sus vecinos. Esto ejercería presión para bajar los precios del acceso a Internet.

Si crees que Internet es caro, piensa en cómo son las cosas en África, donde la mayoría de los cables continentales pasan a su alrededor en lugar de llegar a sus costas. Así que estamos tomando medidas para reducir el coste del acceso a Internet.

Los países africanos tienden a tener gobiernos muy centralizados. Sin embargo, el aprendizaje mutuo es un factor clave en la transformación digital. ¿Sería posible compartir esas experiencias de forma eficiente y sin necesidad de pasar a través de sus respectivos gobiernos nacionales?

Smart Africa es precisamente eso. Es un catalizador, un facilitador. Toda nuestra actividad se centra en compartir las mejores prácticas a través de proyectos flexibles que pueden ser de utilidad para las naciones partícipes.

Las infraestructuras han cobrado una importancia notable en África tras un periodo de estancamiento. ¿Cuáles cree que deben ser transformadas digitalmente y con mayor urgencia?

Es difícil hablar de toda África. Estaríamos hablando de más de 50 países y cada uno de ellos con un nivel de madurez tecnológica distinto. Por ejemplo, África Oriental la infraestructura es muy dominante, pero en la parte occidental de África los servicios son más dominantes. Y a menudo nos encontramos con que lo primero que necesita un país es buena conectividad. Porque una vez que hay conectividad llegan los servicios en la nube, los dispositivos, los servicios de pago… Son muchos niveles de transformación digital, y realmente varía de país a país.

¿Qué puede enseñar al mundo la experiencia africana en lo que se refiere a transformación digital?

La diversidad es riqueza. La clave es armonizar las leyes, armonizar infraestructuras como cables, satélites, fibra, telefonía, 5G… Si lo logramos, esta diversidad puede ser transformada en una fuente de prosperidad.