Un edificio administrativo en Dubái, la estructura impresa en 3D más grande del mundo

Autor | Eduardo Bravo

Las impresoras 3D ya han dejado de ser tecnología del futuro para convertirse en herramientas cotidianas que están en disposición de solucionar problemas del ser humano que, hasta hace poco tiempo, resultaban complejos y costosos de resolver. Ese es el caso de las prótesis para personas con alguna discapacidad y el diseño de órganos para trasplantes. Próximamente también veremos sus posibilidades en la construcción de viviendas.

Durante los últimos años han venido desarrollando iniciativas destinadas a crear alojamientos con tecnología 3D que brindan un ahorro considerable de dinero, materiales, personal humano y tiempo. No obstante, desde el punto de vista de la habitabilidad, dichos experimentos dejaban mucho que desear, pues las posibilidades de la impresión 3D apenas permitían desarrollar habitáculos reducidos y con diseños limitados.

Todo eso ha cambiado desde que, el pasado mes de diciembre, la compañía estadounidense Apis Cor construyera en Dubái y en apenas dos semanas un edificio de oficinas para el ayuntamiento de la ciudad cuyo diseño no muestra limitaciones estructurales. Su aspecto, asimismo, no solo no resulta diferente al edificaciones convencionales de tipo rectangular.

Después de llevar a cabo las tareas de cimentación, para lo cual sí que se requirió de mano de obra humana, la máquina de Apis Con comenzó a levantar los muros del edificio, utilizando para ello una masa de yeso realizada expresamente para la ocasión y que empleaba materiales adquiridos a un proveedor local, lo que reducía así la huella de carbono del transporte.

A medida que las diferentes zonas de la edificación se iban resolviendo, la máquina fue cambiando de ubicación movida por una grúa, lo que permitió que la superficie total alcanzase los seiscientos cuarenta metros cuadrados, con una altura de nueve metros y medio, divididos en dos pisos, ambos practicables a través de una escalera que también fue construida con tecnología 3D.

A diferencia de lo que se había hecho en otras ocasiones, esta vez la operación no se llevo a cabo en el interior de un hangar o una carpa, sino en terreno abierto para poner a prueba la maquinaria del constructor y averiguar cómo respondía a las inclemencias del tiempo que, en el caso de Dubai, no es la humedad, sino el sol extremo en las horas del día y las bajas temperaturas nocturnas.

De hecho, estas particularidades también se tuvieron en cuenta a la hora de diseñar la vivienda, que cuenta con muros huecos para facilitar el aislamiento del exterior, optimizar el consumo energético y facilitar las labores de fontanería y cableado eléctrico. Una vez finalizada la construcción, se reforzó su estructura con hormigón y varillas en ciertos puntos del edificio y se procedió a acabar el techado, el solado, la colocación de las ventanas y el enlucido de la fachada, para lo cual también fue necesaria la intervención humana.

Para las autoridades de Dubái los buenos resultados de la experiencia son un paso más para conseguir que en 2030 el 25% de los edificios de la ciudad estén construidos con técnicas 3D. Por su parte, gracias a este proyecto, los responsables de Apis Cor han conseguido información suficiente sobre el funcionamiento de sus máquinas como para desarrollar un nuevo modelo de impresora que será destinada a construir viviendas para particulares a precios asequibles en Louisiana y California.

Por si esto no fuera suficiente, la empresa constructora ha participado en un concurso de la NASA sobre ideas habitacionales destinadas a una posible colonización de Marte. Una iniciativa que permitirá que, si bien las medidas sobre sostenibilidad se han tomado tarde en la Tierra, no suceda lo mismo en el planeta rojo.

Imágenes | Apis Cor.