edge computing and cloud computing

Cloud Computing y Edge Computing: nuevas tecnologías para unas ciudades más eficientes

Autor | Ana Pardo Varela

Cloud y Edge Computing son dos términos objeto de una confusión importante entre usuarios de Internet, pero también en unas administraciones que aceleran su transformación digital sin tener en ocasiones unos conocimientos especialmente profundos en la materia. Aunque están íntimamente relacionados, es importante conocer las diferencias de unas tecnologías que no se sustituyen sino que se complementan. Y de hecho, poseen aplicaciones muy diferentes.

Cloud Computing

El nacimiento de lo que conocemos como la “nube” abrió una nueva posibilidad en el mundo tecnológico. Ya no sería necesario contar con dispositivos de alta capacidad en donde almacenar nuestra información. Comenzaron a surgir numerosos programas de software en los que guardar nuestros datos de forma remota sin necesidad de saturar nuestros dispositivos. Esto beneficiaba la forma de gestionar los procesos naturales de las empresas, ya que varios miembros de un equipo podían acceder a la misma información desde cualquier dispositivo y lugar.

Además, la existencia de la nube permitió a máquinas y “cosas” conectarse a una Internet cada vez más masificada. Un claro ejemplo de dispositivo conectado a la nube puede ser un teléfono que envía sus fotos a un servicio de almacenamiento remoto de forma automática para guardarlas, pero también muchos de los sistemas de bases de datos municipales utilizados por los ciudadanos para realizar gestiones en línea.

Los millones de dispositivos que actualmente están conectados a Internet (conocidos de forma amplia como el Internet de las Cosas o IoT) se están quedando atrás en cuanto a la evolución tecnológica se refiere. Esto quiere decir que su misión es recopilar información para traspasarla posteriormente a un gran centro de datos que es la nube. Aquí serán analizados para obtener ciertas conclusiones y en algún caso, enviar una respuesta informativa de vuelta.

Si bien el procesamiento remoto o en la nube ha reducido la necesidad de utilizar máquinas locales para realizar labores complejas, hay determinados procesos que exigen una rapidez y velocidad de respuesta que la nube no es capaz de proporcionar.

La conclusión es que todos estos dispositivos están manteniendo una actitud pasiva durante el proceso ya que solo recogen información pero no la procesan. Y la consecuencia, un retraso o latencia en el intercambio de información. Algunos trámites son demasiado lentos como para realizarse en tiempo real, por lo que la nube no es una opción.

Edge Computing: el aliado necesario de la nube

Hoy en día ciudadanos, administraciones y empresas demandan una mejor experiencia de consumo y también una mayor agilidad de respuesta. Según Amazon, cada 100 milisegundos (ms) de latencia supone un coste de un 1% en reducción de ventas. También Google se posiciona en este aspecto, afirmando que un retraso de 500 ms más en el tiempo mostrando un resultado de búsqueda al usuario provoca una disminución de hasta un 20% el tráfico. Esto ha llevado a los principales proveedores de servicios tecnológicos a dar el salto al segundo nivel realizando importantes inversiones en Edge Computing.

¿Qué es el Edge Computing?

El objetivo del Edge Computing es dar una respuesta a todos los problemas comentados anteriormente transformando los dispositivos pasivos en activos y consiguiendo una respuesta rápida y adaptada a lo que la actualidad demanda. Para ello lo que hace es colocar en un lugar próximo al dispositivo y usuario centros de datos, de tal forma que no tengan que viajar tan lejos para ser analizados y obtener la respuesta.

Al situar más cerca los dispositivos de captación y procesamiento de datos, el proceso se agiliza llegando casi a realizarse en tiempo real. Estos centros de datos pueden proceder de las telefónicas. Pensemos que casi todos los edificios modernos integran cableados de fibra óptica que a su vez sale desde los hogares o antenas de telefonía móvil. Velocidad, seguridad, escalabilidad y costes bajos son las principales ventajas del Edge Computing.

Casos Prácticos: ¿En qué sectores se aplica el Edge Computing?

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Coches autónomos

Los coches autónomos se transforman gracias al Edge Computing en  “centros de datos sobre ruedas” por toda la información que recaban sobre sus sistemas y los de su entorno. Si esta información se realiza en tiempo real la conducción será mucho más óptima y segura. En este caso sus sensores pueden recopilar información de tráfico para su envío en tiempo real a dispositivos de gestión integrados en la propia red de semáforos, facilitando su administración sin tener que pasar por la nube o antes de llegar a ella.

Aviones comerciales

Durante un vuelo comercial se puede generar medio terabyte de datos que posteriormente se analizarán para saber qué acciones de mantenimiento necesita. Si esta información se procesase dentro del propio avión, el tiempo de parada en tierra podría reducirse considerablemente. Son los propios sensores y sistemas del aparato los encargados de realizar gran parte de las labores de análisis ligeras, dejando en manos de la nube solo aquellas que no puedan realizarse en tierra.

Redes Eléctricas

Si los sensores de los parques eólicos o los contadores inteligentes de los paneles instalados en viviendas pudieran trabajar sus propios datos, la respuesta de la red a la demanda sería más rápida y eficiente. Ya no habría que esperar a la respuesta ponderada de las centrales y sus centros de procesamiento en base a pesados análisis, sino que los propios hogares serían capaces de realizar sus propias peticiones de demanda o incluso generación de forma mucho más ágil.

El 5G y la explosión del Edge Computing

El principal problema al que se enfrenta el Edge Computing es la inmediatez. Puesto que su labor es preprocesar o procesar in situ grandes cantidades de datos para simplificar el trabajo que luego se realizará en la nube (o simplemente descargando a esta, conectando múltiples dispositivos Edge en forma de red local), se hace imperativo un sistema de transmisión a alta velocidad y estable.

La tecnología LTE no daba la talla y el cableado es simple problemático desde un punto de vista de mantenimiento de las infraestructuras. El 5G parece ser la solución. Su mayor ancho de banda, reducidísima latencia y capacidad para conectar un enorme volumen de dispositivos heterogéneos de forma simultánea y estable permitirá capturar datos de forma masiva para su análisis inmediato, lo que a su vez redundará en una gestión más eficiente y económica.

Naturalmente, esta captación de datos implica también un uso responsable de los mismos. Las ciudades deben ser claras en el uso que dan a esa información si quieren evitar violar la privacidad de sus ciudadanos, por no mencionar el riesgo a utilizarla con fines potencialmente hostiles para los sectores de la población más desfavorecidos.

Imágenes | Taylor Vick, Pietro Jeng