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¿Alguien recuerda a los ascensoristas? Los ciudadanos hemos de renovarnos

Autor | Marcos Martínez

En 1853 la Otis Elevator Company empezó a instalar ascensores manuales. A diferencia de los actuales, requerían un operador llamado coloquialmente “ascensorista” . Durante más de un siglo fue una profesión muy demandada y, sin embargo, hoy resulta extraño dar con alguno.

¿Alguien recuerda hoy a los ascensoristas? Lo cierto es que es más que probable que estemos rodeados de profesiones en las que no se pensará a mediados de siglo. En el horizonte de la automatización están habilidades como la conducción o la preparación de comida, así que los ciudadanos hemos de renovarnos.

¿En qué momento desaparecerán los conductores manuales?

Realizar un paralelismo entre los ascensoristas y los conductores profesionales es demasiado fácil como para no caer en la tentación. Llevamos más de 50 años desarrollando sistemas de conducción autónoma, pero lo cierto es que no sabemos cuándo estos darán sus frutos. ¿2020? ¿2025? ¿2030?

Los primeros vehículos autónomos ya están dando vueltas por el mundo, y hay una docena de marcas grandes que han anunciado la venta de modelos altamente automatizados para 2020. Parece que en unos años millones de personas tendrán que buscar nuevas habilidades para encontrar empleo.

indice de confianza en vehiculos autonomosHacia 1900 ya existían ascensores automáticos. Sin embargo, los usuarios no se fiaban de ellos y tardaron décadas en penetrar en las ciudades. La movilidad autónoma avanza muchísimo más rápido, según las cifras recogidas por Deloitte (arriba).

En 2017 el 74% de los estadounidenses, el 79% de los japoneses, y el 62% de los chinos desconfiaban de estos coches. Apenas un año después los índices se han desplomado salvo por ligeras subidas puntuales. En unos años la ciudadanía estará lista para que no existan conductores, que desaparecerán tan rápidamente como los ascensoristas, junto con otras profesiones.

Trabajos que acabarán desapareciendo

La movilidad autónoma es un tema muy visible y actual, pero hay otros sectores a los que la automatización llegará antes, impactando con fuerza. Según los datos de Osborne y Frey en su revisión de 2017, pero también de la Encuesta Social Europea de 2014 (menos polémica), la probabilidad de automatización de sectores enteros es muy elevada. Las actividades financieras y de seguros rondan el 68,2%, y la hostelería el 63,4%.

Por profesiones, el TOP 5 lo encabezan los oficinistas (97,4%), los contables y encargado de registro de materiales (96,3%), ayudantes de preparación de alimentos (90,4%, ver arriba un ejemplo), ensambladores (87,9%) y operadores de maquinaria (87,3%).

¿Nos estamos formando en otras habilidades?

Lo cierto es que no se automatizan puestos de trabajo, sino habilidades puntuales. El problema aparece cuando nuestra profesión depende de pocas habilidades y estas tienen una alta probabilidad de funcionar mediante máquinas.

Cuanto más rutinaria y manual sean estas habilidades, más urgente es la formación en nuevos desempeños. Ya existen limitados pero funcionales locales de comida rápida (no necesariamente poco saludable) que prescinden de cocineros o camareros, y se extenderán rápidamente.

Esto significa que, como trabajadores, necesitamos formarnos en habilidades y competencias que se demanden en el futuro. Según el estudio ‘The future of jobs report’, del Foro Económico Mundial, las habilidades laborales que más demanda tendrán para 2020 serán la creatividad, el resolver problemas no predecibles y el pensamiento crítico.

A medida que las máquinas se quedan con los trabajos monótonos, repetitivos y de bajo valor agregado, las personas optaremos a más puestos relacionados, precisamente, con las habilidades sociales y relacionadas con el pensamiento abstracto innato en los seres humanos. Un futuro prometedor, pero para el que hay que prepararse.

Imágenes | Boris Stefanik, Deloitte