Estos nuevos dispositivos cambiarán al verde de forma automática, reduciendo los tiempos de espera. La ciudad pretende así acabar con el sistema de pulsación para cruzar las calles.

Viena estrenará semáforos inteligentes que detectarán la intención de los peatones de cruzar

Autor | Patricia M. Liceras

“¡Cuánto tarda en ponerse en verde!”. Seguramente la mayoría de nosotros hayamos pensado esto innumerables veces cuando, detenidos tras activar el pulsador de un semáforo, este no se abre al peatón. Precisamente, para acortar los tiempos de espera y mejorar el tráfico, la ciudad austriaca de Viena estrenará un sistema de semáforos inteligentes a finales de 2020.

Se trata de unos innovadores dispositivos que llevan una cámara incorporada capaz de detectar a todas las personas que se encuentren dentro de un área de ocho por cinco metros cercana al semáforo. Una vez que comprueban que el peatón quiere cruzar, cambian automáticamente la señal al verde sin necesidad de que se toque ningún botón.

Sustituir el sistema de pulsación para cruzar las calles

Es la solución que han encontrado las autoridades de tráfico de la capital austriaca a las limitaciones que suponen los más de 200 semáforos con pulsadores que pueblan la ciudad. Y es que, por un lado, no todo el mundo está dispuesto a esperar y algunos se lanzan a cruzar en rojo, con el riesgo de atropello que conlleva. Mientras que, por otro, hay quienes activan los pulsadores por pura diversión, generando retenciones innecesarias y provocando el enfado de los conductores, que se ven obligados a detener su marcha sin que nadie esté atravesando la vía.

“Se necesita un segundo para estimar la intención de cruzar del peatón; después de dos segundos, tal estimación es fiable“, explica en un comunicado de prensa Horst Possegger, al frente del equipo de investigadores del Institute of Computer Graphics and Vision de la Universidad Tecnológica de Graz (Austria) que ha desarrollado el sistema.

Possegger explica que esta innovación, además, alarga automáticamente el tiempo en el que el semáforo está en verde cuando hay grupos grandes de peatones cruzando. “Y en el caso de que la gente abandone la acera antes de que el semáforo se ponga en verde, este ya no se abrirá al peatón para evitar esperas innecesarias al tráfico motorizado”, destaca el investigador.

Algoritmos de aprendizaje

Estos nuevos dispositivos cambiarán al verde de forma automática, reduciendo los tiempos de espera. La ciudad pretende así acabar con el sistema de pulsación para cruzar las calles.

Según reconoce, él y su equipo del Institute of Computer Graphics and Vision han necesitado dos años de investigación intensiva para tener a punto el sistema. No solo porque requería un software preciso y eficiente, sino también un hardware lo suficientemente grande como para una computadora potente, pero al mismo tiempo lo suficientemente pequeño como para caber en un cajetín. Además, utilizando modelos de movimiento y datos ya registrados de los propios semáforos, los investigadores ha desarrollado algoritmos de aprendizaje que reconocen la intención de los peatones de cruzar la calle.

En cuanto al tema de la privacidad de los peatones, Possegger disipa cualquier preocupación. Tal como explica, aunque es indispensable tomar imágenes para detectar a los transeúntes, incluidos los niños y las personas con paraguas y carritos de bebé, solo se analizan localmente y no salen de la cámara. El sistema funciona exclusivamente con información geométrica, a partir de la cual se infiere la intención de cruzar.

La transferencia de conocimiento fruto de este desarrollo se está realizando a la compañía Günther Pichler GmbH, que será la responsable de la instalación de estos semáforos a finales de 2020. Primero serán ubicados en lugares seleccionados para comprobar su funcionamiento y después irán reemplazando a todos esos semáforos con pulsador que provocan incómodas esperas a los peatones y conductores vieneses.

Imágenes | Günther Pichler GmbH, Jacek Dylag