Las matrículas conectadas se presentan como una solución para optimizar las ciudades inteligentes.

¿Qué hay detrás de las matrículas conectadas?

Autor | Tania Alonso

Las matrículas conectadas suponen un paso más a la hora de dotar de conectividad a los vehículos y desarrollar la comunicación V2X (vehicle to everything). En esencia, se trata de integrar conectividad entre el vehículo y cualquier otro elemento de la ciudad: otros coches, los peatones, la red o las infraestructuras. La meta no es otra que organizar de forma más eficiente el tráfico de las ciudades inteligentes.

Aunque la noción de una placa con una pantalla de tinta electrónica y conexión inalámbrica puede sonar peregrina, esta tecnología ya se está probando en California y Arizona. Más notablemente, después de la experiencia inicial todo parece indicar que pronto también estarán disponibles en otras regiones de EE.UU.

¿Qué usos tienen las matrículas digitales?

Una de las primeras aplicaciones que se está dando a estas matrículas es la de facilitar la localización del vehículo. Algo muy útil para los dueños de vehículos privados en caso de robo, por ejemplo. Y que puede permitir a los servicios de transporte público optimizar las rutas y mejorar los sistemas de información a tiempo real.

Otra prestación interesante es la posibilidad de añadir mensajes personalizados en las propias placas. En los vehículos privados esta opción está disponible únicamente cuando el motor está apagado (en movimiento solo puede visualizarse el número de matrícula, por motivos de seguridad). Sin embargo, mostrar información cuando dicho vehículo está en movimiento puede resultar de mucha utilidad para servicios de transporte público como autobuses. De esta forma se puede comunicar el itinerario o tipo de servicio que realiza de forma visual.

Ambas aplicaciones permitirían optimizar el funcionamiento de ciudades inteligentes. Los datos y la información que generan los propios vehículos permitirían mejorar la seguridad vial, la eficiencia del tráfico y el ahorro de energía.

El caso de Rplate

La empresa californiana Reviver Auto está detrás de Rplate, las primeras matrículas digitales probadas en EE.UU. Se trata de unos dispositivos de 30 x 15 cm conectados a internet mediante datos móviles. Su batería es autónoma y se recarga automáticamente.

Rplate son las matrículas conectadas que se están probando en algunos estados norteamericanos.

Las matrículas Rplate pueden utilizarse para funciones que van desde pagar en vías de peaje o en lugares de estacionamiento a actualizar datos sobre el automóvil en cuestión sin necesidad de acudir a las oficinas del Departamento de Vehículos Motorizados (DMV). También permiten mostrar información como el número de millas recorridas o un mensaje especial si el vehículo ha sido robado.

El primer estado en contar con estas placas en sus carreteras fue California. En concreto, la ciudad de Sacramento, desde junio de 2018. Algo que el alcalde de la ciudad consideró un paso más en la adopción de tecnologías de vehículos limpios y parte de su compromiso de convertirse en un centro de innovación y tecnología.

Retos de las matrículas conectadas

Tras los buenos resultados de la prueba piloto en California, las matrículas pasaron a estar disponibles también en Arizona. Y todo parece indicar que empezarán a usarse también en más estados durante los próximos años.

El cambio de matrículas de latón a otras conectadas implica, en primer lugar, un gasto económico. Las de Rplate están disponibles a partir de 499 dólares (más una cuota mensual de 4 dólares). En segundo lugar, también hay costes y dificultades técnicas relacionados con pruebas y legislación. A esto se puede sumar el espinoso asunto de hacer frente a la protección de datos.

Conseguir que el tráfico tenga el mínimo impacto en la vida de las ciudades es fundamental. Adaptar el uso de estas matrículas conectadas a los objetivos de las ciudades inteligentes puede ser una de las vías para conseguirlo.

Imágenes | Unsplash/Carlo d’Agnolo, Reviver Auto