La movilidad compartida está cambiando el transporte público

Autor | Esther Fuldauer

Teniendo en cuenta que los coches privados y particulares tienen más costes que beneficios, ¿hay alguna alternativa a tener un coche propio?

Conducir tu propio coche es, para muchos, una pérdida de recursos. Los coches están inactivos el 95% del tiempo de su vida y son el segundo gasto más importante de los hogares después del hogar. Teniendo en cuenta que tener un coche propio tiene más costes que beneficios ¿Hay alguna alternativa a tener un coche propio?

La tecnología puede revolucionar el transporte drásticamente mejorando la seguridad y la movilidad urbana, a la vez que reduce los costes y el impacto medioambiental. Un estudio reciente desarrollado por Apta, American Public Transport Agency, ha revelado los beneficios de compartir la movilidad combinada con un tránsito masivo. Los descubrimientos son muy alentadores: dada la posibilidad de un tránsito eficiente, los americanos están abandonando tener un coche propio. Con soluciones de movilidad compartida, la densidad del tráfico en horas punta puede ser controlada y el espacio de parking distribuido. Esto tiene numerosas implicaciones para las ciudades porque el transporte es la piedra angular para desarrollar ciudades sostenibles.

Las compañías de movilidad compartida están en eras de crecimiento y desarrollo. Incluso Uber y Lyft que solo llevan operando en el mercado siete años, han tenido un crecimiento explosivo, en gran parte por la buena aceptación recibida entre sus usuarios. Durante este tiempo, su perspectiva hacia el mercado ha cambiado. Al principio, Lyft, Uber y Public Transit se vieron entre ellos como competidores y lucharon por retener la cuota de mercado, pero después comenzaron a ver las ventajas de colaborar. Ahora trabajan conjuntamente en apps abiertas y escenarios de regulación para desarrollar el futuro del transporte público.

Las nuevas aplicaciones de movilidad permitirán a los usuarios planear y elegir su medio de transporte en tiempo real durante su tránsito, todo dentro de una tarifa de viaje único. Uber y Lyft están compartiendo su información de tránsito y módulos de pago, para ofrecer opciones de tránsito alternativo, no solo en su propia app, sino también en las aplicaciones de transporte de otros socios, creando una experiencia perfecta.

Las agencias de transporte público están también experimentando con nuevos escenarios de colaboración. En San Petersburgo, Florida, los conductores de Uber ofrecen incluso la mitad del precio si tu destino es una parada de transporte público. De esta manera, resuelven el problema que hay con respecto al bajo número de paradas de bus. El informe de APTA muestra que las personas que comparten trayecto son más propensas a usar el transporte público.

Plataformas privadas de propiedades compartidas vs. co-propiedades

No obstante, deberíamos ser conscientes de los peligros de las Estrellas de la Muerte, tal y como Neal Gorenflo cofundador de Shareable, advierte. Los líderes de compañías como Uber expresan una ideología explicita de dominación sin límites, y ambición global. Los medios de vida de los conductores no son su propiedad. Ellos lanzan políticas operacionales a gran escala con operadores escondidos para no arriesgarse. Disfrazados con términos como “compartir” y solventar problemas urbanos, su objetivo principal es dominar.

“¿Qué pasaría si Uber fuese dominado y gestionado por sus conductores? ¿Y si Airbnb fuese gestionado por sus hosts? Las plataformas de cooperativismo aparecen como una alternativa a las Death Stars porque comparten valor con la gente que les hace valiosos.

La movilidad compartida se encuentra en sus primeros años de vida. En cuanto la gente comience a ver los beneficios y a adoptar la nueva cultura urbana, otras opciones de movilidad compartida empezarán a aparecer. Alternativas como compartir el coche con vecinos podrían tener resultados radicales e inesperados en la cohesión social. Otras opciones, como la propiedad compartida, podrían conllevar excelentes resultados de transporte de última milla

Imagen | Paul Sullivan/Flickr