Janette Sadik-Khan

Janette Sadik-Khan, ex-Comisionada de Transporte de la ciudad de Nueva York: Libertad es poder ir a cualquier lado sin tener que usar el coche

Janette Sadik-Khan fue entre 2007 y 2013 la máxima responsable del Departamento de Transporte de la Ciudad de Nueva York, oficina que gestiona las políticas y actuaciones de mantenimiento de las calles, los puentes y las avenidas por las que circulan más de ocho millones de habitantes. Actualmente dedicada a asesorar a otras ciudades en materia de movilidad, compartió en el Smart City Expo World Congress 2019 sus pensamientos acerca de la importancia del transporte público a la hora de crear calles más seguras e integradoras.

Como antigua comisaria del Departamento de Transporte de la Ciudad de Nueva York gestionó la que posiblemente es la expansión de políticas a favor del uso de la bicicleta más ambiciosa de Estados Unidos. ¿Qué lecciones aprendió de esta experiencia?

Una de las cosas más importantes que hicimos cuando empezamos a trabajar en ello fue crear una imagen de referencia de lo que queríamos que fuera la ciudad. Y el plan de sostenibilidad del alcalde Bloomberg fue ese paraguas que abarcaba las acciones y proyectos que queríamos llevar a cabo para mejorar la calidad de vida en la ciudad y para hacer que fuera más fácil para la gente desplazarse por la misma. Porque, si piensas en ello, nuestras calles no han cambiado en 60 años y debemos actualizarlas para reflejar las necesidades de hoy.

Tener una visión de donde queríamos ir y lo que queríamos hacer fue crítico para lograr el éxito, porque Nueva York es muy escéptica en lo que se refiere a introducir cambios, así que poder mostrarles lo que era posible fue clave. Todo el mundo no va a estar de acuerdo con todos los carriles bici o con cada plaza… pero si tienen una visión general, comprenden la dirección en la que queremos avanzar. Esa fue una parte increíblemente importante de nuestro éxito.

El problema no es que la gente sea conductora o ciclista o circule a pie; el problema reside en nuestras calles y cómo las diseñamos

Los carriles bici, no importa el país, tienden a ser criticados duramente por los conductores. ¿En qué medida esas críticas son merecidas? ¿Cómo podríamos trabajar para reducir esa animosidad?

Creo que la lucha que vemos continuamente sobre cómo deberían ser utilizadas nuestras calles depende fundamentalmente de cómo te desplazas. Si vas en bici, ves a los conductores y peatones como el enemigo. Si eres un conductor, son los ciclistas y peatones. Así que creo que el problema no es que la gente sea conductora o ciclista o circule a pie; el problema reside en nuestras calles y cómo las diseñamos. Y tenemos que diseñarlas para acomodar a todo el mundo.

Lo que vemos cuando ponemos carriles bici es que esas vías no son buenas solo para ciclistas sino para todo el mundo. Por ejemplo, hacen las calles más seguras al proteger a la gente mayor y a los niños. Hemos visto que los negocios con estos carriles prosperan, con alzas en sus ventas de casi el 50%, también hemos visto que las calles funcionan mejor y se ven mejor. Son lugares donde quieres estar. Parte de ello reside en mostrar lo que es posible. Nos hemos olvidado de cómo pueden diseñarse las calles. Nos hemos olvidado de que podemos reducir la forma en la que usamos el coche para ir de A a B. Y hay muchísimo más que se pueden hacer reformulando las vías de nuestras ciudades.

Hay pocas dudas de que el futuro del automóvil vaya a ser tremendamente distinto en unos pocos años. ¿Cómo cambiará el coche compartido y el transporte bajo demanda la topografía de nuestras ciudades?

Un coche es un coche, y eso es todo lo que es. Da igual que sea normal, compartido, un Uber o un Lift… Sigue teniendo el mismo tamaño, sigue ocupando el mismo espacio. Lo que debemos hacer es mirar a nuestras calles de otra forma. Se trata de dar a la gente la capacidad de elección, darles independencia en el transporte para que no tengan que depender del coche. Creo que ese es el sello de una gran ciudad.

Libertad no es tener la capacidad para ir a cualquier lado en coche; libertad es poder ir a cualquier lado sin tener que usar el coche.

¿Es todavía demasiado pronto para empezar a planear cómo integrar los servicios de transporte bajo demanda?

Creo que es importante ver la tecnología desde el prisma de que debe ser útil para las ciudades y no al revés. Debemos pensar en las ciudades que debemos construir. ¿Cómo usamos esta tecnología para mejorar las vidas de la gente que vive en nuestras ciudades? Marcarse esa visión es un paso primordial para definir cómo vamos a ayudar a satisfacer las necesidades del público.

¿Deben los ayuntamientos colaborar con las compañías de coche compartido o deberían potenciar sus propios sistemas de transporte público?

Ambos.

Estados Unidos es un país único en el sentido en el que se ha priorizado el automóvil como medio de transporte durante la mayor parte del último siglo. ¿Qué pueden hacer las ciudades para recuperar el transporte público y mejorar la imagen del mismo?

No basta con desear que la gente use el transporte público; tienes que proporcionar un servicio de alta calidad que la gente quiera usar. Así que una gran parte de esta estrategia pasa por crear un transporte público con autobuses de alta calidad, con metros rápidos… Lograr que la gente pueda desplazarse con mayor facilidad. Y creo que esa es una parte fundamental de la ciudad.

Es importante usar la tecnología para que invite a la gente a usar el transporte público, para que disfrute de la calle y de una calidad de vida más saludable, segura y sostenible.

No basta con desear que la gente use el transporte público; tienes que proporcionar un servicio de alta calidad que la gente quiera usar

La ciudad de Nueva York es un tanto especial en Estados Unidos en el sentido de que es muy densa. Otras urbes se configuran en torno a un centro pequeño rodeado por una periferia sumamente extensa y pero de muy baja densidad. El que usa el coche es porque tiene dinero. El que usa el transporte público es porque es demasiado pobre para tener un coche. Así, el autobús se ve como algo de pobres. ¿Cómo vencer ese estigma?

Alguien dijo una vez que una gran ciudad no es aquella donde todo el mundo tiene un coche, sino donde los ricos van en el transporte público. Y no se me ocurre mejor forma de describirlo. Las ciudades exitosas serán las que inviertan en formas sostenibles de transporte sin usar el coche. Si piensas en ello, la gente y las empresas pueden desplazarse a cualquier sitio en el siglo XXI, y las ciudades que permiten que la gente se mueva por todas partes sin un coche son las ciudades a las que quieren mudarse las empresas.

La gente joven no quiere un permiso de conducir, quiere compartir la forma en la que se desplaza. Así que no es una cuestión de ser verde y ecológico; hacer que la gente pueda desplazarse andando o con el transporte público es una estrategia de desarrollo económico realmente sólida. Ese es el ingrediente secreto para las ciudades del futuro.

Foto | Janette Sadik-Khan