El negro futuro de los coches en propiedad

Autor | Patricia Liceras

Hoy en día es sencillo moverse por las grandes ciudades en un vehículo privados sin necesidad de ser su propietario gracias al tradicional renting y fórmulas más modernas como el vehículo con conductor o el coche compartido. El abanico de posibilidades es cada vez más amplio, y estas nuevas formas de transporte están cambiando, no solo nuestra percepción de la movilidad, sino el sector automovilístico en su conjunto, tal como apuntan diversos estudios.

Un informe reciente elaborado por Europcar Mobility Group Spain revela que siete de cada diez conductores creen que estas modalidades acabarán sustituyendo al vehículo en propiedad a corto o medio plazo. Para la mayoría, el 58,6%, este desaparecerá en diez años o menos, mientras que un 11,7% ve más lejana esa fecha y sostiene que lo hará en 20 años o más. Sea como fuere, el 71,4% considera el vehículo compartido como la alternativa más viable para reemplazar al coche propio.

Uno de cada tres kilómetros en coche serán ‘compartidos’ en 2030

Los datos de este estudio van en línea con las conclusiones de otro realizado por PwC (PriceWaterhouseCoopers) a nivel europeo, el titulado “Las cinco dimensiones que transformarán el sector de la automoción“. Según indica, en la actualidad menos del 1% de los trayectos en coche en Europa corresponden a servicios de transporte compartido. Un porcentaje que en 2030 podría alcanzar el 35% de los kilómetros en el viejo continente, el 34% en Estados Unidos y el 46% en China.

“Una vez se despejen las dificultades técnicas y las incertidumbres desde el punto de vista regulatorio, los kilómetros de transporte compartido crecerán sustancialmente”, asegura el documento.

Menor ‘stock’ de vehículos y más matriculaciones

En este sentido, y en un proceso íntimamente ligado al impacto del coche compartido y el desarrollo tecnológico, se espera que el parque de vehículos se reduzca en Europa un 25% -de 280 a 200 millones de unidades- en 2030. En el caso de Estados Unidos, la reducción sería similar, acercándose al 22% y pasando de 270 a 212 millones de coches.

Paradójicamente se prevé que este menor stock conviva con un aumento de las matriculaciones, que, para ese mismo 2030, se incrementarían en Europa un 34% (de 18 a 24 millones de unidades) y un 20% en Estados Unidos (hasta los 21,6 millones de vehículos).


El motivo es relativamente simple. El coche compartido, al utilizarse de manera mucho más intensiva, verá mermada sustancialmente su vida media e impondrá su renovación a más corto plazo. Según PwC, un coche de sharing estará dando servicio más horas al día y recorrerá al año una media de 58.000 kilómetros, más o menos lo que un taxi, frente a los 13.230 kilómetros que hace de promedio un vehículo convencional.

Gran esfuerzo innovador

En un contexto en el que tener un coche en propiedad está dejando de ser prioritario frente a las nuevas modalidades de transporte. “Todos los agentes del sector deberán afrontar un profundo periodo de transformación”, señala PwC. Y advierte de que la transición hacia este nuevo escenario del automóvil va a ser especialmente sensible para los fabricantes y proveedores tradicionales, que deberán realizar “grandes inversiones en innovación” si quieren seguir destacando en un mercado con unos márgenes cada vez más estrechos y más competidores que nunca.

Concretamente, “no podrán centrar sus modelos de negocio solo en los procesos de producción y venta; tendrán que orientarlos también hacia los distintos tipos de usos y a todo el ciclo de vida del coche”. Y solo los fabricantes que sepan adaptarse a esta revolución del transporte podrán asegurar su futuro a medio plazo.

Imágenes | Keith Wickramasekara/UnsplashNick Fewings/UnsplashThought Catalog/Unsplash