Carreteras con menos humos: autocares de larga distancia movidos con pilas de hidrógeno

Autor | Patricia M. Liceras

FlixBus, el mayor operador europeo de transporte de larga distancia por carretera, quiere llevar la movilidad sostenible a través de los autocares un paso más allá. Así, probará vehículos alimentados por pila de combustible de hidrógeno para viajes largos, convirtiéndose en la primera empresa del mundo en hacerlo. Para que el proyecto cobre vida, la compañía, que tiene como matriz a la alemana FlixMobility, está manteniendo conversaciones con fabricantes de autobuses y trabajando con los expertos en tecnología de Freudenberg Sealing Technologies, también alemana.

“Tras el exitoso lanzamiento de tres autocares eléctricos de larga distancia, ahora queremos desarrollar los primeros autocares de larga distancia alimentados por pila de combustible, junto con Freudenberg, y marcar otro hito en la historia de la movilidad“, ha señalado Fabian Stenger, director gerente de FlixBus DACH. En 2018, la empresa presentó las primeras líneas regulares de autobuses para trayectos largos totalmente eléctricos, que echaron a rodar en un principio en Francia y luego también en Alemania.

El hidrógeno está llamado a ser uno de los combustibles del futuro. Posible sustituto de la gasolina o el gasoil, se plantea como una alternativa a los coches eléctricos enchufables, cuya menor autonomía respecto a los convencionales o dependencia de la red de suministro, entre otras cuestiones, frenan su implantación masiva a corto plazo. Dicho esto, la infraestructura de carga de los vehículos de hidrógeno está aún más en pañales que la de los eléctricos. Alemania es el país de la UE que más está invirtiendo en este ámbito, con más de 75 estaciones de hidrógeno y otras 45 en marcha, según datos de la web H2.live. En el resto de países europeos su número va en aumento, aunque a un ritmo lento.

El mismo rendimiento sin emisiones

El vehículo de pila de combustible produce su propia electricidad. Para ello hace reaccionar con aire el hidrógeno que transporta en su depósito. De la reacción resultante entre el oxígeno atmosférico y el hidrógeno, producida en unas celdas especiales, se genera la electricidad, liberándose solo agua al exterior en forma de vapor. Las emisiones por tanto son cero.

La electricidad queda almacenada en una batería y se utiliza para hacer funcionar los motores eléctricos del vehículo. A bajas velocidades este se moverá obteniendo la energía solo de la batería, pero en carretera la pila de combustible aportará mayor potencia a los motores, al tiempo que irá recargando la batería, que también aprovechará la electricidad generada en las frenadas.

La idea es que los autocares de FlixBus tengan una autonomía de al menos 500 kilómetros antes de reabastecerse de hidrógeno. La recarga se realizaría en 20 minutos o menos, un tiempo similar al que se necesita para rellenar un tanque de combustible diésel de ese tamaño, mientras que el perfil de rendimiento de estos autobuses, como la potencia y la aceleración, deberá cumplir con los estándares actuales de autobuses de larga distancia con motor diésel Euro VI.

“Un sistema híbrido que combina baterías y las pilas de combustible es la solución más práctica para los vehículos pesados que cubren largas distancias, ya que los puramente eléctricos todavía no tienen la capacidad de soportar trayectos largos“, ha señalado por su parte Claus Möhlenkamp, CEO de Freudenberg Sealing Technologies.

En una primera fase del proyecto, una flota representativa de 30 autobuses será equipada con esta tecnología como prueba piloto.

Aún tendrá que pasar algún tiempo antes de que el primer autobús híbrido de pila de combustible y batería ruede por las carreteras europeas, pero el objetivo de la iniciativa, según sus impulsores, es que esta tecnología alcance madurez en el mercado y acabe contribuyendo a reducir significativamente las emisiones de CO2 a la atmósfera.

Imágenes | Freudenberg Sealing Technologies