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Diego Fernández: “Integrar a Barrio 31 en Buenos Aires es que sus vecinos tengan los mismos derechos y deberes”

En pleno centro de Buenos Aires, separado del resto de la ciudad por las vías del tren y frente a una de las zonas más exclusivas de la capital argentina, se levanta Barrio 31, el que está dejando de ser el asentamiento irregular más antiguo de la ciudad y en el que viven más de 40.000 personas.

Surgido en la década de 1930, han sido muchos los intentos de erradicarlo, sin éxito, por ocupar terrenos privilegiados en el corazón de la urbe porteña. Pero ha ganado la opción de integrarlo y convertirlo en un barrio más de la ciudad, con los mismos derechos, pero también con las mismas obligaciones. Por ello, desde hace cinco años experimenta una notable transformación urbana, económica y social, objeto de estudio a nivel mundial.

Detrás de este ambicioso y audaz proyecto se encuentra el secretario de Integración Social y Urbana de la Ciudad de Buenos Aires, Diego Fernández. Charlamos con él sobre el gran desafío que supone una intervención de estas características, que tiene visos de convertirse en un modelo exportable dentro y fuera de Argentina.

 

La situación de marginalidad de Barrio 31 está cambiando gracias a una serie de actuaciones públicas de gran calado.

Efectivamente. En diciembre de 2015, con la creación de la Secretaría de Integración Social y Urbana de la Ciudad de Buenos Aires, iniciamos formalmente el proyecto de integración de Barrio 31. Desde el primer momento planteamos que, para hacer frente a las diferentes problemáticas existentes, teníamos que introducir un enfoque holístico. Es decir, trabajar una multiplicidad de temas de forma simultánea. Nuestro objetivo es lograr que Barrio 31 sea un barrio más de la ciudad y que sus vecinos puedan acceder a los mismos derechos y tener las mismas responsabilidades que cualquier otro habitante de Buenos Aires. Para hacer realidad este objetivo, hemos formado un equipo multidisciplinar que se centra exclusivamente en el barrio.

“Nuestro objetivo es lograr que Barrio 31 sea un barrio más de la ciudad”

¿Cuáles están siendo los principales ejes de trabajo?

Barrio 31 Buenos Aires

Son cinco: infraestructuras, hábitat, educación, salud y desarrollo económico. En cada uno de ellos llevamos adelante numerosas intervenciones coordinadas y con un elemento común: la participación de los vecinos en el diseño y la toma de decisiones a través de reuniones, discusiones y demás vías.

¿Podría ponernos ejemplos concretos?

Ahora estamos finalizando la construcción y renovación del 100% de las infraestructuras del barrio -más de 16.000 metros de obras-, incluyendo alcantarillado, desagües pluviales, conexiones de agua potable, red eléctrica, pavimentación e iluminación pública. A esto se suma la puesta en valor de sus 26 espacios públicos.

En cuanto al hábitat, es decir, las condiciones de las viviendas, trabajamos en dos frentes: por un lado, rehabilitando viviendas, de manera que todas sean seguras, accesibles y adecuadas, y, por otro, construyendo 1.200 viviendas nuevas para aquellas familias cuyas casas no pueden ser remozadas.

“Empezamos con la construcción y renovación de infraestructuras y viviendas, para luego atender cuestiones como la educación, la salud y el desarrollo económico”

Empezamos por estos ejes por cuestiones obvias. Con calles de barro, riesgo de enfermedades por falta de alcantarillado y peligro de accidentes por tendidos eléctricos irregulares, era muy difícil atender cuestiones como la educación o el desarrollo profesional de los vecinos.

¿Ahora ya pueden centrarse en ello?

Sí. Mientras sentamos los cimientos referentes a infraestructuras y viviendas, también trabajamos en la integración social y económica del barrio para que cada residente tenga la oportunidad de desarrollarse.

En este sentido, hemos construido tres nuevos centros de salud para que los vecinos puedan recibir atención primaria cerca de sus hogares y más de 18.000 habitantes están ya integrados en el sistema sanitario.

Barrio 31 Buenos Aires

En cuanto a la educación, hemos construido el complejo María Elena Walsh, donde se encuentra la nueva sede del Ministerio de Educación, una escuela de infantil y primaria, y otra para adultos. Además, hemos renovado completamente el conjunto educativo Mugica, el más grande de la ciudad. A esto se suma otra nueva escuela en el extremo más aislado del barrio y un centro de formación profesional.

Todas estas obras se añaden a un programa de acompañamiento de los alumnos en su trayectoria escolar para evitar el abandono y mejorar su experiencia en las aulas.

¿Y en cuanto al quinto eje de trabajo, el desarrollo económico del barrio?

Este último pilar es clave para lograr una integración sostenible. A lo largo de los años, el crecimiento de Barrio 31 ha ido parejo al crecimiento de su economía al margen de los cauces formales. Para atender esta problemática, hemos desarrollado el Centro de Desarrollo Emprendedor y Laboral (CeDEL), un espacio donde concentramos todos los servicios de integración laboral, capacitación, formalización y acompañamiento a emprendedores.

Barrio 31 Buenos Aires

Así, estamos trabajando día a día con los vecinos que buscan trabajo y con los que quieren emprender, con los comercios y con más de 50 empresas que aportan desde el sector privado, con capacitaciones, cursos y, especialmente, dando empleo a los residentes.

Como ejemplo del éxito del CeDEL, en la actualidad acompañamos a más de 1.200 emprendedores y más de la mitad de la población económicamente activa ha pasado por el centro.

Destaca el intento de formalizar una economía eminentemente sumergida con la apertura de bancos y un restaurante de comida rápida. 

Son dos ejemplos que se enmarcan en nuestra política más amplia de integración comercial y desarrollo económico. El nuevo restaurante no es solamente eso, sino que significa 80 puestos de trabajo para jóvenes del barrio, y las oficinas bancarias forman parte de los esfuerzos de formalización e inclusión financiera.

“El pago por la formalización de la propiedad y por los servicios públicos, así como el cuidado del espacio de todos, son aspectos centrales de este proyecto”

En las zonas marginales integradas en las ciudades hay una tendencia a regresar a viejas costumbres. ¿Se necesita una cultura del cuidado de lo público?

Estamos trabajando en el desarrollo de una cultura ciudadana. Como dije anteriormente, nuestro objetivo es que los vecinos puedan acceder a los mismos derechos, pero también que cumplan con las mismas responsabilidades que cualquier otro habitante de la ciudad. En este sentido, el pago por la formalización de la propiedad, el pago regular por los servicios públicos y el cuidado del espacio de todos son aspectos centrales de este proyecto.

¿Tal regeneración no corre el riesgo de gentrificar Barrio 31?

Barrio 31 Buenos Aires

La gentrificación es un riesgo en cualquier proyecto de este tipo y por eso mismo hemos puesto en marcha medidas para mitigarla. En primer lugar, como parte del proceso de formalización de la propiedad, hemos reformado el Código Urbanístico para adecuarlo a la realidad de Barrio 31. Así, hemos creado un distrito específico para la zona, con regulaciones sobre el uso del espacio aéreo y límites específicos a la acumulación de parcelas.

“Por ley ya no es posible unificar terrenos para hacer construcciones de muchos más metros cuadrados que las existentes”

De esta manera, por ley ya no es posible unificar terrenos para hacer una construcción de muchos más metros cuadrados que las existentes. Esto se suma a que casi la totalidad del barrio tiene como único uso permitido el residencial, es decir, que solo se pueden construir viviendas o pequeños comercios.

En un barrio con una desconfianza histórica a ser desalojado, ¿ha habido muchas reticencias al proyecto? 

Es fundamental tener en cuenta que Barrio 31 existe desde 1932 y que durante esta larga historia han sido muchos los intentos de erradicación forzosa. En este sentido, la desconfianza entre los vecinos y el Estado tenía una razón de ser, más aún cuando ese enfoque de política pública -la erradicación- no conseguía solucionar ninguno de los problemas que arrastraba la zona.

“Para vencer la desconfianza de los vecinos, la solución está en la participación de los mismos en el proceso de integración”

Para vencer esas reticencias y desconfianzas, la solución está en la participación de los vecinos en el proceso de integración, lo que no es sencillo. Por el contrario, genera debates, discusiones y conflictos, pero también genera espacios donde cada uno puede mostrar su postura, entender al otro y trabajar para encontrar puntos en común.

La gente entra y sale del barrio, pero pocos de los que viven fuera acceden a él. ¿Cómo acercar estos dos mundos tan cercanos y, a la vez, tan distantes?

Barrio 31 Buenos Aires

Este es precisamente uno de nuestros mayores desafíos, lograr que los vecinos de otros barrios de la ciudad conozcan Barrio 31, lo transiten y aprovechen su enorme oferta comercial y cultural. Estamos haciendo grandes avances, pero no es, en absoluto, algo que se logre de un día para otro.

La llegada de la nueva sede del Ministerio de Educación al barrio es un hecho histórico que va en este sentido: son 2.200 trabajadores, más muchas otras personas que realizan trámites y empiezan a caminar por el barrio. Los comercios se benefician, hay más movilidad y, poco a poco, estos dos mundos, que en realidad son todos parte de Buenos Aires, se van acercando.

“Lo que buscamos es preservar y potenciar la identidad que tiene Barrio 31 en la ciudad, y no imponer una nueva”

En este proceso, Barrio 31 tiene muchísimo que mostrar y aportar a la ciudad por su diversidad, gastronomía y cultura. Lo que buscamos es preservar y potenciar esa identidad que tiene el barrio en la ciudad, y no imponer una nueva.

La concentración de inmigrantes y trabajadores empobrecidos en asentamientos es habitual en América Latina. ¿Barrio 31 es un modelo exportable?

Creemos que esta política pública de integración tiene el potencial de ser replicada en otros asentamientos del país y del mundo. De todas maneras, es muy importante destacar que ningún barrio informal es igual a otro, y es precisamente esa singularidad la que hay que preservar y fomentar.

En todo caso, lo fundamental a replicar es el abordaje del proyecto y la forma de trabajo, interviniendo de manera intensiva, simultánea y participativa sobre los diferentes aspectos.

Imágenes | Diego Fernández, Secretaría de Integración Social y Urbana de la Ciudad de Buenos Aires