El puzle del alzheimer

Cinco cambios con los que las ciudades pueden adaptarse a las personas con Alzheimer

Autor | Jaime Ramos

Entre 2015 y 2050 la población mundial con más de 60 años pasará de 900 a 2.000 millones según la Organización Mundial de la Salud. Esto supondrá un aumento del 10%. ¿Están los ambientes urbanos preparados para este progresivo envejecimiento poblacional?

En términos demográficos, el aumento de la esperanza de vida es uno de los principales motivos de este fenómeno. Para el año 2050, se espera un aumento en 5 años de este parámetro a nivel mundial, hasta situarse en los 77,1 años. Una de las consecuencias directas de que exista más población envejecida es la mayor proliferación de enfermedades asociadas a su franja de edad.

¿Influencian los ambientes urbanos en la respuesta cognitiva?

El Alzheimer constituye uno de los males más comunes entre los mayores. La Alzheimer’s Association en Estados Unidos señala que el 10% de la población de más de 65 años sufre esta enfermedad. Asociada a la pérdida de memoria, el Alzheimer presenta muchos más síntomas degenerativos como consecuencia de un proceso en el que las conexiones neuronales se atrofian.

Por sus características, la enfermedad demanda de una elevada capacidad asistencial. Y es que, nadie debería enfrentarse solo a esta clase de dolencia cognitiva. Afortunadamente, expertos como la planificadora urbana Samantha Biglieri han identificado áreas de intervención que podrían facilitar la persona de los pacientes de Alzheimer.

¿Qué pueden hacer las ciudades para ayudar a las personas con Alzheimer?

Mayores ejercitándose en la ciudad

Modelos de planificación urbana

El desarrollo de trazados urbanos inteligentes puede contribuir, no solo a facilitar la situación para las personas con la enfermedad, sino a prevenir su aparición temprana. Los científicos trabajan para probar la relación entre algunos de la problemática urbana actual, como la calidad del aire, y el desarrollo de enfermedades cognitivas.

Espacios urbanos al aire libre

La planificación urbana puede tener efectos muy beneficiosos en la calidad de vida de aquellas personas que sufren demencia. La clave reside en la creación de ambientes adaptados y al aire libre que permitan lidiar mejor con la enfermedad. Para eso, es preciso aplicar un estudio profundo entre las diferentes facetas de los males neurodegenerativos y las posibilidades urbanas.

Ejercicio e interacción social

Según Biglieri, el ejercicio y la interacción social son esenciales. Su trabajo le ha llevado a encontrar métodos eficaces para combatir el proceso de desorientación que sufren las personas con Alzheimer. Se trata de mejorar los elementos relacionados con el diseño urbano para facilitar la movilidad a través de las calles de la ciudad.

Innovar con rutas sensoriales

En el caso del Alzheimer, Biglieri señala que resulta importante proyectar espacios con particularidades concretas que sirvan de referencias sensoriales sólidas apoyándose en las innumerables posibilidades del mobiliario urbano: pavimentación, jardines, fuentes, señales, etcétera.

Los beneficios del coche eléctrico y la peatonalización

Vista de la ciudad

Dentro de esta tendencia, la existencia de grandes áreas peatonales cobra un sentido vital. Una ciudad que fomente los desplazamientos a pie es un gran valor para las personas que sufran demencia, de modo que dentro de sus posibilidades puedan adaptar sus hábitos a este tipo de movilidad.

Al mismo tiempo y como factor que considerar a largo plazo, enfermedades como el Alzheimer requieren de ambientes sostenibles y sin emisiones. Existen estudios, como este llevado a cabo en Barcelona, que apuntan a una relación directa entre contaminación del aire y riesgo de enfermedades neurodegenerativas. En la actualidad hay pruebas de que la denominada materia blanca de nuestro cerebro se degenera con la combustión procedente de los motores.

Los científicos coinciden en que reducir los agentes contaminantes en el aire urbano es fundamental. De ahí que, en la redefinición de las ciudades del futuro, tenga especial relevancia el espacio que se dedicará a los vehículos y el cambio hacia motorizaciones libres de emisiones, como las de los modelos 100% eléctricos. Un beneficio con mucho futuro con el potencial para prevenir y suavizar las consecuencias de las enfermedades neurodegenerativas.

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