HOMELESS

Como algunas ciudades están ganando la batalla a la indigencia

Autor | Eduardo Bravo

Más de 150 millones de personas en todo el mundo carecen de vivienda. En otras palabras, el 2% de la población mundial vive en la calle. Lo más escalofriante de estos datos es que no son concluyentes, debido a la dificultad de recabar la información y a los diferentes criterios que los países emplean para determinar quién es una persona sin hogar.

Aunque sea su cara más visible, no solo las personas que duermen en la calle son personas sin hogar. También entran en esa clasificación aquellos que pernoctan en refugios públicos, en casa de familiares o en sus automóviles. Por lo tanto, la cantidad podría ser mayor.

Para intentar resolver el problema diferentes países en todo el mundo están poniendo en marcha iniciativas como Built For Zero, programa desarrollado en diferentes ciudades de Estados Unidos que ha reducido drásticamente las cifras de personas sin techo de larga duración en localidades como Abilene, Texas, y Bergen County, New Jersey.

Para ello se han creado bases de datos con la información relevante de las personas en situación de vulnerabilidad que se actualiza constantemente y que se cruza con las de las administraciones públicas y organizaciones sociales de ayuda a los sin techo. De este modo se han reducido los plazos para conseguir ayuda y se puede hacer un seguimiento personalizado que permita adaptar las soluciones a las circunstancias de los necesitados.

ROOF Action Planning Network

camas en un hospicio

También en Europa se están aplicando soluciones para erradicar el problema. Una de ellas es el programa Urbact Roof, del que forman parte nueve ciudades europeas que ponen en común ideas y soluciones para resolver el problema como, por ejemplo, el proyecto Housing First.

Housing First busca conseguir hogares permanentes a los sin casa, como primer paso para poder resolver otras situaciones conflictivas, tales son adicciones, enfermedades mentales o la búsqueda de empleo. Además, Housing First hace partícipes a los interesados del proceso de búsqueda de alojamiento, con el convencimiento de que, cuanto más a gusto esté la persona en ese hogar, más tiempo permanecerá en él y más estable será su vida.

El punto de partida de Housing First es justamente el contrario al que solían utilizar los programas convencionales, que exigían al beneficiario entrar en un proceso de desintoxicación, de tratamiento psiquiátrico o de búsqueda de empleo antes de poder acceder a la vivienda, cuya conservación dependía, además, de los buenos resultados en los procesos anteriores.

A pesar de lo rupturista, Housing First lleva ya tiempo aplicándose en Finlandia, el único país del mundo en el que el número de personas sin techo ha disminuido en los últimos tiempos. Para lograrlo el gobierno ha invertido en el programa 250 millones de euros, destinados a construir nuevas viviendas y contratar a trescientos trabajadores sociales. Una cantidad que algunos considerarán desorbitada pero que, en realidad no es así. El proyecto Housing First supone un ahorro de 15.000 euros al año por persona sin hogar que ya no es necesario atender a través de los servicios sociales.

autobús convertido en residencia temporal

Mucho más modesta que Housing First es la propuesta de Bus4Homeless, ONG que reacondiciona autobuses fuera de servicio para convertirlos en alojamientos temporales, comedores sociales, aulas educativas y centros de salud. El objetivo es reintegrar a personas sin hogar a la sociedad ayudándoles a encontrar un alojamiento fijo, buscar trabajo y a lograr que sean independientes de los servicios sociales.

En este sentido, cabe también destacar las medidas tomadas en la ciudad italiana de Trieste donde los protocolos de actuación hacia las personas sin hogar priorizan la intervención de psicólogos y asistentes sociales por encima de los de la policía, con objeto de solucionar el problema sin criminalizarlo.

Imágenes | mhameeq, hongquan7749, Housing First, Bus4Homeless