Rebrotes de COVID-19: así será el martillo y la danza

Autor | M. Martínez Euklidiadas

Todos los países del mundo que habían doblegado la curva de contagios están viendo cómo esta vuelve a ascender debido a los nuevos brotes de COVID-19. Dos semanas después, los hospitales empiezan a saturarse y a colapsar. Parece que la ‘nueva normalidad’ se parecerá tanto a la que dejamos atrás como al periodo de aislamiento doméstico que muchos países han experimentado. Así será el martillo y la danza.

Así son los nuevos brotes de COVID-19 en todo el mundo

Estados Unidos, España, México, Singapur. Parece no importar el lugar al que miremos: en todos o casi todos los países aumentan los casos diarios de contagios de SARS-CoV-2 confirmados por cada millón de habitantes, medidos a partir del día en que se alcanzó el primer caso confirmado por millón.

Medir de este modo, en lugar de colocar todos los países con la misma fecha o hablar de contagios totales, es clave para comparar países, ya que la infección no llegó a la vez ni todos los países ni estos tienen la misma población.

La imagen superior, de Our World in Data, muestra la situación en Europa en agosto de 2020 (en el enlace, datos actualizados). A lo largo del artículo veremos otras regiones del mundo. En casi todas ellas se ha logrado doblegar una vez la curva. Y también en casi todas ellas ya se observan signos de subidas como ya vimos hace meses, aunque con diferencias. ¿Podremos doblegarlas?

Estrategias de acción para deshacerse de los nuevos brotes de covid-19

Ante los nuevos contagios de coronavirus podemos optar por varias estrategias diferentes. Estas se alinean en mayor o menor medida con: no hacer nada (permitir las infecciones, EEUU y Reino Unido al inicio), la mitigación (aplanar levemente la curva, Suiza, México, Alemania, Reino Unido ahora), y la supresión (control de la epidemia, Singapur, China, España, Italia).

Formalmente hablando, casi todos los países han pasado por las tres fases. Primero no hacen nada [no se trata de incapacidad política o falta de medios, sino de la incapacidad para adelantarse a un problema de corte exponencial], luego toman medidas moderadas (mitigación) y, si estas no funcionan, más agresivas (supresión). Luego, vuelven a las moderadas.

Así es la estrategia de mitigación contra el coronavirus

El objetivo de esta vía es reducir el pico de infecciones. Es decir, aplastar la curva pero sin ahogar mucho el sistema económico o, dicho de otra forma, aplastar la curva de forma que los sistemas de salud sean capaces de absorber la carga sin parar la actividad. Como ejemplo, ninguno de los gráficos de este artículo llegan a cero contagios diarios: todos mantienen un equilibrio entre contagio y mantener abierto el turismo, comercio, etc.

Así es la estrategia de supresión contra el coronavirus

Mucho más agresiva que la estrategia anterior, esta estrategia consiste en ahogar la transmisión del virus tomando decisiones más contundentes tales como el aislamiento de la población, el cierre de negocios o sectores enteros o la cuarentena total de regiones enteras. Muchos países pasan por esta fase para reducir rápidamente los contagios si la mitigación se ve comprometida.

La estrategia del martillo y la danza para abordar la COVID-19

Como decíamos arriba, casi todos los países se decantan por un mix que combina no hacer nada, luego tomar medidas de contención moderadas (mitigación) y drásticas (supresión) a medida que se juega con el equilibrio económico y de salud. Y es que, aunque efectivas, las medidas de supresión no pueden mantenerse en el tiempo sin afectar de forma severa la economía.

 

Como ejemplo, España ha sido uno de los países que más drásticamente redujo inicialmente la curva de contagios, pero lo hizo a través de una cuarentena estricta, como Wuhan en Hubei. Esta medida salvó decenas de miles de vidas, pero su consecuencia es la reducción del PIB en 20 puntos respecto al crecimiento esperado. De ahí que, una vez alcanzado cierto umbral de contagios mínimo, se abriese de nuevo la movilidad y economía. La consecuencia inmediata han sido los rebrotes.

A esta estrategia combinada se le llama ‘el martillo y la danza’ tras la publicación de un estudio del Imperial College de Londres a mediados de marzo. En él se observaba cómo el crecimiento o decrecimiento de la curva (medida en camas UCI) estaba condicionado a las medidas de mitigación o supresión, pero sin llegar al contagio cero.

En la infografía superior observamos cómo ‘el martillo’ bajó en España el 14 de marzo de 2020 en forma de Estado de Alarma con cuarentena estricta (supresión). Las repetidas prórrogas han permitido que el virus redujera notablemente su transmisión.

Sin embargo, al alzarse este martillo metafórico, que representa las medidas de mitigación y supresión, los contagios vuelven a repuntar de forma exponencial. De ahí que se considere un segundo Estado de Alarma, como ya ha ocurrido en zonas de Italia, China, Venezuela o Japón.

El equilibrio entre sanidad y economía

Tendemos a medir la generación de riqueza como PIB. Sin embargo, el PIB es una medida ‘de flujo’: no mide la riqueza total, sino la riqueza generada por año. Esto significa que el acumulado de riqueza de un país (escuelas, empresas, universidades, hospitales, carreteras, etc.) es mucho mayor. Aun así, con la COVID-19 se dan cifras de caída de PIB porque su medida es sencilla.

También es sencillo medir la sanidad como contagiados, hospitalizados, camas UCI ocupadas o fallecidos. Ninguna de las dos medidas aportará una visión total de la realidad, pero sí una aproximación suficiente para tomar decisiones. Cuando baja el martillo, la sanidad respira aliviada y la economía se ahoga. Cuando sube, se ahogan las personas más vulnerables y la economía respira.

Por qué es importante que la economía no llegue a detenerse merece un análisis mucho más amplio que no es objeto de este artículo. En esencia, el coste (no solo económico, también en vidas futuras) de destruir empleo ha de ser contemplado dentro de la ecuación que marca el equilibrio de ‘el martillo y la danza’. Danzar cuesta vidas. Bajar el martillo, también.

Véase como ejemplo el golpe educativo que han recibido colectivos para los que la escuela digitalizada no es una alternativa viable. Un golpe generacional que podría tener graves repercusiones a futuro reduciendo las posibilidades de los jóvenes y haciendo retroceder muchos marcadores ODS debido a ello. El equilibrio entre sanidad y economía es tan complejo como difícil de mantener, pero los gobiernos deberán esforzarse en conseguirlo en aras de lograr una resiliencia que ahora está en mayor peligro que nunca.

Foto | Liam Burnett-Blue