Entrevista a Pablo Soto

Pablo Soto, delegado de Participación y Transparencia de Madrid: “La tecnología debe servir para mejorar las instituciones”

Autor | Marcos Martínez

El concepto de gobierno urbano ha ido cambiando en las últimas décadas, y la tecnología ha jugado su papel a la hora de poner el contacto a la ciudadanía con los diferentes consistorios. Hoy, ciudades de todo el mundo promueven la participación urbana y gestionan parte de su presupuesto en base a políticas que surgen de los propios vecinos.

Madrid, premiada por la ONU por su portal de participación Decide Madrid, es una de esas ciudades. Hablamos con su impulsor, Pablo Soto. Concejal del gobierno en el Ayuntamiento de Madrid, dirige el área de Participación Ciudadana, Transparencia y Gobierno Abierto.

Se habla mucho de Smart Cities. ¿Qué es para ti una ciudad inteligente?

El término smart city es un poco marketiniano con un valor positivo intrínseco: la inteligencia es positiva siempre y ninguna ciudad va a querer ser estúpida. Pero tenemos que profundizar un poco y estudiar a qué hace referencia, de qué contenido llenamos ese término, qué ciudad queremos construir, cómo llegamos a ella.

El término se ha venido utilizando para designar el uso de las tecnologías con las que recabar datos sobre el funcionamiento de la ciudad, sus servicios públicos y la interacción de la ciudadanía; pero no necesariamente con el objeto de democratizar las ciudades. Sí persiguiendo que quienes toman las decisiones cuenten con más información con las que tomar mejores decisiones.

Pero las decisiones no son mejores o peores en función de la cantidad de datos sino en función de quién las toma y qué intereses defiende. Nosotros impulsamos una perspectiva un poco más holística de lo que significa Smart City. No es tan importante que los políticos tengan acceso a toda la información digitalizable, como que se usen las tecnologías para mejorar las instituciones.

Hacéis uso de grandes cantidades de información para mejorar la experiencia de ciudadano. ¿Es una tendencia mundial?

El uso de datos es una tendencia mundial. En ocasiones para hacer mejores políticas públicas y en otras el perseguir unos objetivos que pueden no estar alineados con el interés público. El acceso que permiten las nuevas tecnologías no es malo por sí, sino que es neutral. Internet es una herramienta que se puede usar para intercomunicar a millones de personas, pero también para lo contrario.

¿Por qué los ciudadanos son importantes en el diseño de una ciudad?

Se sabe que la participación ciudadana en la toma de decisiones las mejora. Los argumentos que se han venido esgrimiendo históricamente contra la participación ciudadana y los procesos de democracia directa dicen que la gente no está capacitada, que necesita que haya expertos que tomen las decisiones por ellos.

participacion ciudadana

Esto está absolutamente desmentido por la literatura científica, que demuestra que se toman mejores decisiones aunque estas sean complejas e incluso técnicas. La capacidad que tienen decisiones adoptadas por representantes políticos para alcanzar los objetivos marcados frente a las decisiones que se toman por medio de la colaboración con la ciudadanía es algo que se puede medir.

Hacer participativos los presupuestos implica una reducción de la deuda pública. ¿Por qué?

En aquellos lugares del mundo donde la ciudadanía tiene la capacidad de intervenir directamente en la toma de decisiones (leyes, partidas presupuestarias…) se genera menos deuda. Concretamente un 7% menos de deuda pública. Es un gasto más racional.

El por qué es evidente: los políticos tienen unos intereses concretos que tienen que ver con lo electoral. Conforme se acercan las próximas elecciones, en concreto en el último año del mandato, los políticos generan más gasto y deuda pública. También está medido que cuanto peor le salgan las encuestas al político, más incrementará el gasto.

Los ciudadanos no se ven atados a ciclos electorales. No tienen ningún impulso de inundar de inversiones que luego pueden demostrarse innecesarias. Su único objetivo es, además mirando al medio y largo plazo (algo que a los representantes políticos les cuesta mucho), conseguir tener una vida mejor en común, en sociedad, en la ciudad en la que viven. Las decisiones bajo esta perspectiva son mejores.

En vuestra aplicación, Avisos Madrid, los vecinos pueden lanzar avisos al ayuntamiento. ¿Cómo funciona?

Esta plataforma está integrada en el sistema de avisos que el Ayuntamiento de Madrid ya venía usando desde 2005. Existía un sistema a través del cual los ciudadanos podían avisar de incidencias en la vía pública. Lo que pasa es que este sistema era totalmente unidireccional, cuando un vecino ponía un aviso era como lanzar una botella al océano.

El vecino no sabía cuándo llegaba, qué ocurría, si había más gente avisando de lo mismo… Era un sistema que respondía a una filosofía de institución “de arriba a abajo” en la que el administrado tiene casi una relación subalterna con la administración. Decidimos, dentro del proyecto de ciudad inteligente de Madrid, profundizar en la interacción entre ciudadanía y ayuntamiento.

Ahora se puede hacer un seguimiento completo por parte del vecino de las incidencias. También son multicanal: la aplicación usa el mismo sistema que la web, que el teléfono del ayuntamiento, presentarse en las oficinas de atención a la ciudadanía o la cuenta de Twitter. Este sistema permite georreferenciar los avisos, y que se visualicen en un mapa.

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Todos los ciudadanos ven los avisos que ellos ponen, pero también los que ponen todos los demás. Se pueden sumar a un aviso, reiterarlos, o hacer un seguimiento. Convierte un sistema poco versátil, en el que el ciudadano está a solas con sus problemas, en uno que puede desatar la inteligencia colectiva que permite no solo que haya transparencia, sino que la administración pueda detectar con más facilidad qué avisos hay que resolver antes.

¿Os han ayudado a aprender cómo funciona la ciudad?

Aprendemos todos los días. Esta herramienta es absolutamente transversal al ayuntamiento. Hay diez direcciones generales adscritas, desde reparación de firme a cuidado del arbolado, el mobiliario urbano o el servicio de bicicleta pública. Todo lo que te encuentras en la vía pública está integrado en el sistema.

Son más de 40 unidades gestoras, y el sistema modifica continuamente cómo se gestionan estas unidades. Hay muchos servicios que se resuelven en menos de 48 horas, lo que supone un éxito. Luego hay avisos más complejos con evaluaciones pormenorizadas que, a veces, repercuten en cambios en el servicio público.

¿Ha habido reticencia al uso de estos mecanismos?

La resistencia a este tipo de mejora en la administración ha sido nula. Todos los servicios han hecho esfuerzos para sumarse porque está muy integrado en la cultura organizativa que esto mejora la ciudad y nos facilita el trabajo. Si se hace aprovechando la tecnología para hacer más sencilla la administración de los avisos, con los mismos recursos tenemos mejores resultados. Eso aniquila cualquier reticencia.

¿Resaltarías algún proyecto nacido en la participación ciudadana?

Hay cientos de proyectos en marcha en la ciudad, muchos de ellos propuestas ciudadanas que el ayuntamiento ha implementado. Hay casos concretos donde la administración no ha sabido resolver problemas durante décadas y estos se han resuelto gracias a la participación ciudadana. Por ejemplo, el caso de un solar que era un barrizal y cuya situación se estancó 30 años. Ahora está resuelto.

Pero también nuevos servicios públicos. Una de las propuestas de los presupuestos participativos fue la creación de ludotecas infantiles en los barrios. Son instalaciones públicas parecidas a las escuelas infantiles pero sin profesores o educadores. Los propios padres y madres tienen las llaves y pueden hacer uso de ellos. Es algo que no se le habría ocurrido a la administración, una idea increíble. Ya tenemos cuatro distritos con estas instalaciones.

Imágenes | Ayuntamiento de Madrid, Diario de Madrid, Avisos Madrid