Los ciudadanos están en el corazón de las ciudades inteligentes

Autor | Esther Fuldauer

En el momento de medidas de austeridad extrema y recortes presupuestarios en el que nos encontramos, lo último que imaginamos es gastar más en inversiones tecnológicas con dudosos resultados. El pasado nos ha mostrado que la tecnología se vuelve obsoleta en un abrir y cerrar de ojos. No queremos invertir en tecnología patentada que corre el riesgo de quedar bloqueada y que se vuelve obsoleta rápidamente. Además, los problemas son tan complejos que van más allá del mero uso de la tecnología. Toda la sociedad debe involucrarse. Así que, aparte de la tecnología, ¿sobre qué más trata la ciudad inteligente?

Nuestras ciudades están creciendo más rápido que nunca. Las ciudades ya acogen el 54% de la población mundial y se espera que aumente al 66% en 2050, sucediendo el 90% de ese crecimiento en África y Asia. Las infraestructuras municipales y los servicios actuales ya no son capaces de lidiar con retos que cada vez se están volviendo más difíciles de solucionar.

Al igual que los retos en sostenibilidad, la congestión y el mayor uso del transporte público, la gestión del tráfico y de la energía se están haciendo más complejos. Las ciudades pueden ofrecer más oportunidades para solucionar estos problemas debido a su mayor concentración de talento y de recursos potenciales que llevan a una mayor innovación tecnológica, nuevos modelos de negocios y servicios.

Usando modelos de innovación originalmente desarrollados para empresas, los ciudadanos y las personas al servicio público con diversos campos de conocimiento pueden ahora co-crear nuevos servicios municipales que resuelvan problemas graves que no son posibles de resolver desde un enfoque centralizado.

Además, ahora los datos se pueden recoger de sensores o a partir de los ciudadanos y compartirlos como datos abiertos para descubrir cómo están afectando en general los cambios en el sistema. Los nuevos modelos se pueden testar rápidamente con tan solo una fracción del tiempo y coste de las estructuras tradicionales. Hay otros dos beneficios de aumentar el número de redes de recolección de datos y analizarlos, la habilidad de visualizar nuevas aplicaciones a partir del cotejo de estos datos y de prever nuevos resultados.

Los modelos de negocios de economía circular están permitiendo más ahorros en eficiencia en términos de mantenimiento de las infraestructuras y de consumo de materiales puros. Peterborough (UK), nombrada ciudad inteligente en el año 2015, está orientada a una mayor colaboración e involucración ciudadana y es un ejemplo excelente de la visión de abajo hacia arriba que tienen las ciudades inteligentes.

Si les preguntas cuál es la clave de su éxito su respuesta sería que “la tecnología está ayudando a las ciudades a conocer sus retos más rápido pero el verdadero motor de estas son sus ciudadanos comprometidos. Tener programas exitosos que motiven a las personas a trabajar juntas, probando sus ideas con la tecnología y financiando sus programas. El Fondo de Innovación y el Fondo de pruebas nos han permitido apoyar las ideas de 11 startups y PYMEs en Peterborough. El resultado de esto es una ciudad comprometida que crea nuevas oportunidades de negocio a la vez que se convierte en más sostenible y eficiente y con una mayor calidad de vida.

Imagen | Dystopos/Flickr