De startup a scaleup: hacia una nueva concepción empresarial

Autor | Diana Pardo

Durante la última década, la atención de los mercados e inversores se ha centrado en las startups, empresas de nueva creación con fuerte componente tecnológico. Financiadas con capital de riesgo, persiguen productos y servicios muy concretos para satisfacer una necesidad que hasta ahora no está cubierta. Pero lo cierto es que su explosivo crecimiento implica riesgos importantes. Pocas startups sobreviven más allá de unos pocos meses o años, dejando deudas y desempleo tras la bonanza inicial.

¿Cuál es la causa de la muerte prematura de startups?

Generalmente los motivos suelen ser dos:

  1. El foco está puesto únicamente en la fase de desarrollo del producto. En cuanto esta finaliza, no están preparadas para dar el salto al siguiente nivel y se extinguen.
  2. Muchas startups surgen sin llevar asociado un modelo de negocio sostenibles, por lo que son vendidas a empresas de mayor tamaño con la esperanza de desarrollarlo más tarde. Muchas veces la búsqueda del “exit” pesa más que la sostenibilidad.

Parece entonces lógico pensar, que para asegurar la supervivencia de una startup es necesario transformarla en scaleup, teniendo en cuenta desde el principio una serie de factores que faciliten su crecimiento y desarrollo. Estamos hablando de compañías con una clara mentalidad de expansión y unos realistas planes de futuro.

Scaleups, modelo empresarial para ciudades inteligentes

oficina scaleupAl contrario de los ciclos explosivos de las startups, que muchas veces se convierten en dañinas apuestas al todo o nada, una mentalidad empresarial de supervivencia, innovación y adaptación continua encaja perfectamente con el tipo de negocio que demandan las ciudades modernas.

Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), para que una empresa sea considerada scaleup tiene que tener un crecimiento medio de empleados o de facturación superior al 20 % anual durante un período de tres años consecutivos, y además, contar con más de diez empleados desde el principio de su actividad. El foco pasa entonces de estar en el producto para centrarse en el crecimiento, desarrollo y captación de talento.

El proceso para el nacimiento de una scaleup se basa en un aprendizaje continuo dentro de un entorno cada vez más cambiante. Tienen un crecimiento mucho más lento que una startup, pero precisamente por ello pueden adaptarse mejor al dinamismo de las ciudades modernas. Las startups, por contra, tienden a desarrollar a gran velocidad productos y servicios que pueden quedarse obsoletos tras una gran inversión inicial.

EConduce, los scooters eléctricos que revolucionan la ciudad de México

El modelo scaleup ya tiene ejemplos prácticos que demuestran sus posibilidades de éxito.  Econduce es una firma que nació de la mano de dos emprendedores ingenieros cuyo objetivo era reducir el importante tráfico de Ciudad de México con un medio de transporte sostenible.

Para ello crearon un modelo de negocio basado en scooters eléctricos compartidos que los usuarios pueden utilizar a través de una app. En tres años han conseguido triplicar el número de scooters en tres años y generar 54 empleos gracias a su alta capacidad de adaptación y a su sistema prueba-error que optimiza cada vez más el servicio. Según Econduce, sus scooters eléctricos ya han ahorrado más de 300 toneladas de CO2, que equivale a un bosque de 100 hectáreas.

El modelo de Econduce está alejado del de startups que persiguen la misma idea general. La empresa de patinetes Lime, por ejemplo, tiene una valoración de 2.400 millones de dólares. Es una historia de éxito, pero solo ha sido posible gracias a una expansión internacional que presenta riesgos pronunciados. Econduce, por contra, centra su actividad en un único mercado y crece de forma gradual, experimentando a cada paso, adaptándose a las circunstancias y ampliando su flota junto a su base de usuarios.

Empresas diseñadas para crecer con las ciudades

Restaurante en Ciudad de MéxicoLas scaleups suponen en cierto modo un regreso a la concepción clásica de la mediana empresa, pero con los valores de innovación y capacidad disruptiva de las startups. Son firmas que crecen con las ciudades, mientras que muchas startups de ámbito urbano cuentan con que sean las autoridades y la sociedad quienes se amolden a sus modelos de negocio. Y puesto que su impacto en las economías locales es mucho más gradual y mesurado, se reduce el riesgo de inducir situaciones no deseadas como la gentrificación.

Es una realidad que las ciudades modernas demandan empresas creativas, con un impacto más positivo a nivel social y medioambiental. Por su propia filosofía, basada en el crecimiento orgánico, la adaptación y la optimización de recursos, las scaleups encajan a la perfección en la concepción del nuevo urbanismo.

Imágenes | LYCS Architecture, Annie Spratt, Econduce, Regina Victorica