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Climathon, las ciudades se organizan para hacer frente a la emergencia climática

Autor | Marcos Martínez Euklidiadas

Con un consenso científico unánime, ya se habla de emergencia climática como forma de urgir a la toma de políticas que permitan atajar uno de los cambios más nocivos del antropoceno. Con todo, los estados no suelen ser los principales emisores de CO2, sino las ciudades. Lo que nos lleva a una pregunta inevitable: ¿y si las se aliasen para proponer soluciones? Esta es preciosamente la base del Climathon.

Sabemos que para hacer frente a la subida de temperatura de este cambio climático hemos de tomar medidas duras. Equilibrar tasas de natalidad, prescindir de vuelos innecesarios, no tener coche cuando no sea preciso o evitar el consumo excesivo de carne se han vuelto el “pack” de medidas básicas como explican Wynes y Nicholas, aunque hay más.

Las ciudades proponen nuevas medidas

El Climathon es un evento de carácter mundial que busca nuevas soluciones, tanto alternativas como complementarias, por parte de las ciudades. Sí, sabemos que debemos reducir drásticamente las emisiones de CO2. Pero eso es una estrategia. ¿Cómo trasladarla al día a día operativo mediante proyectos?

Organizada por Climate-KIC, la iniciativa europea contra el cambio climático, el Climathon —la terminación en -thon simboliza la dureza maratoniana como en Hackatón— busca activar a los diferentes consistorios para que aporten nuevas ideas. Y hay ya unas cuantas, todas en la misma dirección.

Algunas ideas del Climathon

La ciudad de Bucarest, en Rumanía, propone techos verdes como los que frecuentan los tejados de Copenhague. Atrapan CO2 y metales, reducen la temperatura de la ciudad y aumentan la biodiversidad.

Wuppertal (Alemania) quiere reducir las emisiones industriales a través de la colaboración local a través de un software que aproveche los trayectos a realizar de modo que vayan en todo momento a máxima capacidad.

En España, una solución gallega habla de hacer uso de campañas mediáticas para fomentar un consumo ético. Los hábitos de consumo actuales son una de las mayores causas de CO2.

Houston (EEUU) propone lanzar una app para investigar las donaciones de sociedades a políticos, y su relación con el clima. Es una forma de localizar compañías y políticos interesados en reducir emisiones.

En Daca (Bangladesh), un equipo ha propuesto desarrollar el cultivo vertical. Sabemos que este tipo de cultivo no solo es mucho más eficiente que el realizado al aire libre; también es menos influenciable por la climatología.

Curitiba (Brasil) fomenta el aprovechamiento de basura orgánica. Recogerla de forma segregada puede evitar la generación de metano por descomposición. Cabe recordar que el metano es 21 veces más potente que el CO2 en su efecto sobre el cambio climático.

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Finalmente, Aarhus (Dinamarca) propone crear una zona LEZ (Zona de Bajas Emisiones) en su centro para expulsar los coches contaminantes y fomentar la movilidad sostenible como ya ocurriese en Londres, Bruselas, París o Ámsterdam.

Siguiente paso: extender las propuestas

La idea tras el Climathon no pasa solo por mostrar lo que las diferentes ciudades del mundo están haciendo, de momento con foco en Europa. Una vez demostrado que el proyecto es viable, los modelos pueden exportarse a otros municipios.

Así, los casos de zonas LEZ de Londres, que pasa por una zona de peaje, difiere de Ámsterdam (límite infranqueable a determinado tipo de vehículo). Dos soluciones diferentes al mismo problema de contaminación por movilidad. Cada ciudad tendrá que ver cuál implanta.

El Climathon también es un espacio para ver alternativas y propuestas. Hace un tiempo el filósofo especializado en bioética Matthew Liao propuso soluciones radicales como hacernos intolerantes a la carne o tener hijos más pequeños (literalmente, y es viable sin modificación genética), entre otras.

Es probable que las mejores soluciones complementarias a “descarbonizar” en la lucha frente al cambio climático aún no hayan sido propuestas. Les toca hablar a las ciudades.

Imágenes | iStock/Ekaterina Kupeeva, iStock/DisobeyArt