Tejados vedes de Copenhage

El futuro verde de Copenhague se construye desde el tejado

Autor | Diana Pardo

Huertos urbanos, flores, plantas aromáticas, arbustos, miradores e incluso senderos forman parte de los tejados de la ciudad de Copenhague. Y es que, además de ser la urbe de mayor tamaño de toda Dinamarca, con una población de dos millones de habitantes, la capital del país nórdico es todo un ejemplo mundial de sostenibilidad ambiental.

Sus metas son ambiciosas: para 2025 quiere ser la primera urbe neutral en emisiones de carbono, y para ello ha puesto en marcha un plan radical. Copenhague, que ya recicla la mayor parte de sus residuos y puede presumir de que el 62% de sus residentes acude al trabajo en bicicleta, se ha propuesto en el seno de esta estrategia el reverdecimiento de los tejados. Con esta iniciativa la ciudad espera mejorar la calidad del aire y reducir su huella de carbono.

Plan Climático de Copenhague: foco en los tejados verdes

Tejados vedes de Copenhague

Copenhague fue la primera ciudad europea que incluyó en su Plan Climático una ley en la que se obligaba a los edificios de nueva construcción a instalar en sus azoteas zonas verdes. Estos tejados son obligatorios desde 2010 en la mayoría de las nuevas construcciones de gran tamaño, con una superficie calculada en base a una serie de criterios. En total se estima que ya hay instalados más de 200.000 metros cuadrados de tejados ajardinados en toda la ciudad.

De forma general, los tejados verdes se pueden clasificar en dos tipos distintos:

Los extensivos

Las cubiertas extensivas son aquellas que apenas necesitan entre 5 y 10 centímetros de grosor para ser instaladas. El tipo de plantas y arbustos que se dará en ellas dependerá por tanto de la profundidad disponible. Lo más común en este caso es la plantación de césped o musgo, que apenas requieren de mantenimiento ya que se nutre del agua de lluvia. Su coste es más reducido que en el caso de las intensivas por lo que abundan más en la ciudad.

Los intensivos

Los tejados intensivos necesitan una capa de mayor grosor (30 centímetros) y los edificios que los soporten deben tener una estructura fuerte debido al peso que implican. Suelen utilizarse como jardines y parques por los que sus usuarios pueden pasear y sentarse en sus bancos a admirar las múltiples especies vegetales que contienen. Su mantenimiento es mayor que en el caso anterior y más costoso, por lo que son menos comunes.

Un buen ejemplo de tejado verde intensivo es el parque Novo Nordisk, ubicado al norte de la ciudad.

¿Cuáles son los beneficios de los tejados verdes?

Tejados vedes de Copenhague

Los tejados verdes cuentan con un sistema de captación de agua de lluvia para posteriormente ser utilizada en el riego y mantenimiento de sus plantas. De esta forma, en algunos casos se elimina la inclusión de un sistema de riego. Como consecuencia, se aligera la carga del sistema de aguas de la ciudad. Concretamente, se calcula que los tejados verdes pueden absorber hasta el 80% del agua de lluvia, reduciendo el riesgo de inundación de las calles durante los periodos más húmedos del año.

Por otra parte la tierra de las azoteas verdes actúa como un sistema de captación de partículas de polvo, contribuyendo a la limpieza del ambiente.  Otros beneficios de los tejados verdes son la reducción de la temperatura urbana y el efecto isla de calor, la protección de los edificios frente a la radiación ultravioleta y los cambios bruscos de temperatura, y la generación de alimentos a través de huertos urbanos.

En contra además de lo que se podría pensar, los tejados verdes no son en exclusiva para los grandes edificios. También existen alternativas para los de menor tamaño como la instalación de huertos urbanos en balcones. Estos espacios permiten mejorar el sentimiento de comunidad entre los vecinos y contribuyen a mantener la biodiversidad, proporcionando alimento y alojamiento a diversas especies animales y vegetales desplazadas de las ciudades.

La experiencia de Copenhague ofrece tantos beneficios que otras ciudades se plantean establecer políticas similares. En países como Canadá, Suiza o Francia también apuestan por las azoteas verdes como un fuerte elemento que contribuye a la sostenibilidad en sus ciudades, y si bien en otros lugares el clima no permite crear superficies ajardinadas frondosas, el uso de arbustos aptos para terrenos áridos puede suponer un elemento ecológico y arquitectónico a tener en cuenta.

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