Contar con un buen sistema de reciclaje en las ciudades es fundamental para afrontar los retos de los próximos años.

Reciclaje y economía: una fórmula que solo funciona cuando se cree en ella

Autor | Tania Alonso

La mala gestión de los desechos contribuye a la contaminación de océanos y bosques, la transmisión de enfermedades y la emisión acelerada de dióxido de carbono a la atmósfera. Según datos del Banco Mundial, el crecimiento económico y poblacional hará que la cantidad de residuos aumente un 70% en los próximos 30 años. Algo que se notará, sobre todo, en las ciudades.

Las 4 R (reducir, reutilizar, reciclar y recuperar) cobran cada vez más importancia en la agenda política de numerosas ciudades alrededor del mundo. Sin embargo, no es suficiente. Analizamos qué se está haciendo bien y qué se está haciendo mal a la hora de reciclar los residuos.

Una nueva vida

Una gestión efectiva no se queda en la separación de los desechos para su posterior eliminación. Su objetivo final es, salvo excepciones, dar a los materiales otra utilidad. Normalmente, los residuos se separan en diferentes contenedores. De ahí pasan a plantas de selección que los envían a las empresas de reciclaje, encargadas de convertirlos en nuevos productos.

La separación de residuos es el primer paso para garantizar un correcto sistema de reciclaje en las ciudades.

Sin embargo, cada ciudad enfoca su sistema de reciclaje de forma diferente. En 2017, el ciclo Waste in Progress reunió en Girona a representantes de algunas de las urbes que destacan a nivel internacional, para compartir experiencias y soluciones. El éxito de algunas, como San Francisco, se basa en la concienciación de su población. Desde que inició su proceso de reciclado en 1989 ha rebajado un 80% la cantidad de desechos enviados a vertederos.

En otras ciudades, tal es el caso de Seúl, los logros son resultado de medidas más estrictas. La capital de Corea del Sur tiene una tasa de reciclaje de más del 60% y sus habitantes pagan impuestos en función de los residuos orgánicos que generan. Múnich, Adelaida, Milán y Cardiff son otras de las ciudades que participaron en el evento.

Economía circular, iniciativas Zero Waste y otra soluciones

En Jordania, la ciudad costera de Áqaba está aplicando medidas de economía circular para convertir los desperdicios en una oportunidad. La ciudad genera cada día 150 toneladas de desechos sólidos, por lo que un proyecto (que cuenta con el apoyo de la ONU y la UE) apostó por reducir estas cifras. Su primera línea de actuación fue potenciar el reciclaje y la optimización de recursos en los hoteles. La actividad generada a partir del reciclaje ha creado, además, empleos para miembros de comunidades vulnerables.

Destacan, también, las iniciativas de algunos países nórdicos. En 2017, el gobierno sueco reformó el sistema de impuestos para abaratar la reparación de artículos usados. El país cuenta, también, con un sistema que permite recuperar dinero al entregar latas y botellas vacías. De esta forma se reciclan cada año 1.800 millones de unidades.

Varios países nórdicos destacan por sistemas de gestión de basuras y reciclaje en sus ciudades.

En Noruega, la ciudad de Bergen destaca por un sistema de recogida neumática de residuos. Este gestiona y recicla la basura mediante un sistema de tuberías subterráneas, dispositivos conectados, Big Data e inteligencia artificial.

La otra realidad

Sin embargo, las cifras que llegan de otras ciudades del mundo son muy diferentes. Según el informe del Banco Mundial ‘What a Waste 2.0‘, en los países con ingresos bajos se recicla solo el 4% de los desechos. De los 2010 millones de toneladas de desechos sólidos municipales que se producen anualmente, el 33% no se gestionan de forma respetuosa para el medio ambiente. El informe señala 50 vertederos que, debido a su incorrecta gestión de los residuos, suponen un problema para la salud humana y para el medioambiente.

Salvo el caso de Serbia, el resto se encuentran en Asia, África y América Latina. Para acabar con esta situación, el Banco Mundial propone apoyar a estos países en la planificación y la financiación de sus sistemas de gestión de residuos.

Imágenes | Dieter Kühl, Unsplash/Alfonso Navarro, Pexels/Skitterphoto