¿Pueden planificar los ciudadanos sus propias calles?

Autor | Jaime Ramos

El concepto ideal y más amplio de ciudad inteligente brinda una herramienta que va más allá del uso avanzado de la tecnología para mejorar la vida de sus ciudadanos: la capacidad para que los ciudadanos decidan no ya sobre los asuntos públicos, sino sobre la propia organización urbana.

El futuro de la planificación urbana

Uno de los máximos exponentes de este instrumento democrático es la posibilidad de decidir sobre la planificación de bloques y avenidas aún no construidas o en proceso de reorganización. Una posibilidad que tradicionalmente se ha encontrado muy alejada del ciudadano de a pie. Asociaciones vecinales y agrupaciones análogas han peleado en las últimas décadas por que las voces de la población se tengan en cuenta, y solo ahora empiezan a ser tenidas en cuenta.

El problema fundamental es cómo revertir un modelo históricamente anclado en un urbanismo de despachos encorsetado no solo por límites presupuestarios, sino también por líneas políticas. Lo que parece claro es que el futuro de la planificación urbana pasa situar a los ciudadanos en el centro de las estrategias.

Utah como ejemplo de participación pública

Vista aérea de Salt Lake City

En Estados Unidos, Salt Lake City, capital del estado de Utah, proporciona un buen ejemplo de urbanismo moldeado con la ayuda de la participación ciudadana. La ciudad cuenta con unos 200.000 habitantes en su centro histórico y quiere sentar un precedente en el campo del urbanismo inteligente. De hecho, el proyecto ha comenzado evolucionando las tipologías clásicas de calle aplicadas en la materia. Hasta ahora se contabilizaban tres clases de vías en Estados Unidos:

  • Arterias.
  • Colectoras o distribuidoras.
  • Locales.

Este modelo que comparten muchas grandes ciudades se basa en facilitar el flujo en el tránsito de vehículos en la ciudad. Al mismo tiempo, el sistema es el responsable de los trazados cartesianos presentes en tantas urbes del país. Sumidos de lleno en el siglo XXI, el objetivo reside ahora en robarle el papel de gran protagonista el coche.

El proyecto de urbanismo inteligente de Salt Lake City

Salt lake city downtown

En esta labor los propios ciudadanos tienen mucho que decir. Salt Lake City iniciaba el pasado otoño una encuesta que definió hasta 15 clases de calles según las diversas funcionalidades urbanas. Así, no solo se habilita un modo de participación más amplio, también abre la puerta a una planificación urbana a medida.

Las nuevas tipologías se aplican a las más de 8.400 vías de la urbe y vienen recogidas en una guía con modelos reales que las autoridades han hecho pública. Para elaborarlas, se han tenido en cuenta cinco factores relativos a los espacios de uso público:

  • Movilidad personal, en lo relativo a peatones, bicicletas y VMPs.
  • Movilidad del resto de vehículos.
  • Medio ambiente (greening), relacionado con los requisitos mínimos de sostenibilidad y espacios verdes.
  • Placemaking. Es decir, el concepto de la calle como lugar de actividad social y no tanto como lugar de tránsito.
  • Uso de las aceras.

Contribuciones de los ciudadanos

Guía de planificación urbanaEn un capítulo posterior, los ciudadanos de Salt Lake City han perfeccionado las 15 clases de calles y, en general, la guía, aportando más feedback a través de la plataforma web habilitada. Para hacerla más accesible, cuenta con un mapa en el que se distingue el tipo de calles según un código de colores y en el que pueden añadirse comentarios a cada vía. De esta forma, los planificadores tienen un mayor conocimiento sobre las circunstancias de uso y las opiniones del público antes de empezar a mover la maquinaria de construcción.

Tras esta fase, las autoridades elaborarán un borrador final de la guía cuyos patrones serán utilizados por los urbanistas en las próximas reformas del plano de la ciudad.

Hacia un urbanismo más humano y participativo

La partipación del público en las medidas de organización del tejido urbano podría favorecer el desarrollo de calles y bloques mucho más accesibles al tener en cuenta las necesidades reales de colectivos mayoritarios y también minoritarios, dando voz a todos los ciudadanos y no solo a las grandes cifras estadísticas. Asimismo, este tipo de medidas se pueden potenciar con proyectos tan innovadores como las planteadas por el programa Block to block, que genera una especie de gemelo digital básico usando el popular videojuego Minecraft.

Las necesidades básicas de cada ciudad y población pueden variar drásticamente en función de sus sociedades, economías y situación preexistente. Con todo, el experimento de Salt Lake City muestra una dirección casi común: el reclamo de más espacio público para las personas y menos para los vehículos.

Imágenes | Yhz1221 (CC BY-SA 3.0), Matt Milton, Padraic Ryan (CC BY-SA 3.0), Street & Intersection Typologies Design Guide