¿Puede un parque ser inteligente? Estas son las claves que definen un Smart Park

Autor | Patricia Liceras

Los parques públicos son parte intrínseca de la vida urbana. Sin embargo, mientras la tecnología impregna hoy prácticamente cualquier faceta de nuestra existencia, apenas se está utilizando en la configuración de estas zonas verdes que, además de prestar servicios a los ciudadanos, son auténticos sumideros de CO2 y pantallas frente al ruido y la contaminación.

Para avanzar en esta dirección, el Centro Luskin para la Innovación de la Universidad de California (UCLA), que busca resolver los desafíos ambientales de nuestro tiempo, ha lanzado SMART Parks, una recopilación de nuevas tecnologías para que diseñadores y gestores de parques puedan implementarlas en estos espacios.

Un repertorio de soluciones

SMART Parks ofrece todo un abanico de soluciones, algunas de las cuales ya se aplican, desde las que tienen que ver con el riego o las aguas pluviales, hasta las referidas al mobiliario y la iluminación.

Así, una de ellas es la instalación de controladores de riego inteligentes o el uso de cortadoras de césped automáticas, que ahorrarían tiempo al personal encargado de ello. Estos trabajadores podrían desarrollar otras tareas, al tiempo que se reducirían las emisiones de CO2 por ser una maquinaria más moderna sin motores de gasolina.

También hay soluciones digitales de gran potencial. Hoy es posible poner en marcha estructuras de juego interactivas con software personalizable, de modo que puedan ofrecer diferentes opciones de juego a los niños en función de su idioma y cultura, potenciando al máximo la experiencia. Herramientas que también podrían ser utilizadas por menores con discapacidades físicas o mentales, tal como destacan los investigadores del Centro Luskin de UCLA.

Además, SMART Parks apuesta por equipos para hacer ejercicio que, mientras mejoran la salud de los usuarios, producen energía limpia para cargar los teléfonos móviles. También propone la iluminación inteligente, con senderos que brillan en la oscuridad, para aumentar la seguridad de los parques y, con ello, el número de visitas.

Asimismo, entre las soluciones de SMART Parks también figuran el uso de hormigón autorreparable para reducir las necesidades de mantenimiento, así como recubrimientos de dióxido de titanio fotocatalítico que esterilizan las superficies, lo que requiere menos agua y menos productos químicos agresivos para lavarlas.

Ejemplos innovadores que marcan el camino

Entre los ejemplos de zonas verdes inteligentes que podemos encontrar destacan el famoso skatepark de la ciudad danesa de Roskilde, que cuando está seco es un espacio lúdico destinado al patinaje. Su sistema de drenaje, además, permite que se llene como un estanque de depósito pluvial cada vez que caen lluvias abundantes. O los bancos Soofa que, instalados por primera vez en Boston en 2014, están ya presentes en más de 65 ciudades de Estados Unidos y algunas del extranjero.

Estos bancos permiten cargar los móviles mediante la energía captada por un panel solar e incluyen sensores para contabilizar cuántas personas utilizan los parques en los que se ubican. De esta forma resulta más fácil programar actividades adaptadas a los visitantes según su frecuencia de paso, como clases de ejercicios aeróbicos o taichí.

Un nuevo miembro en la categoría de “inteligente”

SMART Parks no solo proporciona una serie de herramientas para repensar los parques, sino orientación para poner en práctica estas mejoras, además de determinar posibles colaboraciones público-privadas para ello y estrategias de financiación.

En el año 2050, el 68% de la población mundial vivirá en ciudades, frente al 55% actual, según la ONU, y en ellas los parques cobrarán un mayor protagonismo. En este floreciente mundo de la tecnología que abarca desde teléfonos y televisores hasta termostatos y asistentes domésticos activados por voz, con iniciativas como SMART Parks ya se puede hablar de espacios verdes inteligentes. Y con un loable propósito: aumentar la sostenibilidad ambiental y el disfrute de los ciudadanos con parques públicos más eficientes.

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