revolucion verde

Las ciudades: el insospechado motor de una revolución verde global

Autor | Amaia Porteiro

Según cifras de la ONU, actualmente el 55% de la población mundial vive en ciudades y para el 2050 el porcentaje crecerá hasta el 68%. Algunas organizaciones manejan unas cifras incluso superiores.

Está claro que si se quiere afrontar el desafío del cambio climático, las ciudades no sólo tienen que tomar parte en las soluciones, sino liderarlas. Y es que las propias urbes, independientemente de su tamaño o ubicación, están sufriendo ya las consecuencias de manera directa; incendios, subidas del nivel del mar, olas de calor, falta de agua… Y está previsto que estos eventos climáticos extremos vayan en aumento en los próximos años.

Así las cosas, las generaciones futuras van a tener que afrontar un problema global que no han creado. Deberán combatir el cambio climático, la escasez de recursos (tan sólo en los últimos 50 años se han consumido más recursos que en toda la historia anterior de la humanidad) y la creciente escasez de agua. Pero, ¿existe lugar para el optimismo? ¿Qué soluciones se pueden implementar?

Durante el Smart City Expo World Congress de Barcelona 2019 algunas de las voces más autorizadas sobre el cambio climático han debatido sobre las perspectivas de futuro.

Los ponentes coinciden en que a día de hoy ya existen las soluciones tanto científicas como tecnológicas, pero no ha habido una voluntad real de implementarlas. A pesar de que el fenómeno del cambio climático es conocido desde finales de los años 80, no se han realizado apenas progresos para ponerle fin en las últimas tres décadas. Por ello, es imprescindible pasar a la acción inmediata y son los ciudadanos los que tienen que presionar a los gobiernos para que desarrollen las políticas necesarias.

Como apunta Laura Faye Tenembaum, experta en comunicación sobre ciencia y clima y exeditora senior de la web de la NASA sobre el cambio climático: “Los ciudadanos se sienten sobrepasados, están desactivados. Es necesario que se movilicen para convertirse en activistas que no tengan miedo a los cambios, sino que se sientan emocionados por ellos y los lideren.”

¿Cómo pueden ser las ciudades (y los ciudadanos) el motor de un futuro más verde?

revolucion verde

El ya conocido lema “piensa globalmente, actúa localmente” sigue teniendo plena vigencia pero ahora que los problemas y desafíos son visibles incluso a nivel local, se debería poner el foco en pensar más bien glocalmente. Es decir, a nivel macro y micro a la vez.

También sería necesario comenzar por un cambio de terminología. “Deberíamos hablar de una vez de Crisis Climática más que de Cambio Climático, para transmitir la urgencia de los cambios necesarios”, puntualiza Mauricio Vila Dosal, Gobernador del estado de Yucatán (México).

El concepto de “crisis” supondría también un revulsivo para la sociedad, haciéndola más consciente de las consecuencias negativas que ya se producen en su entorno más inmediato. Si los ciudadanos no reclaman soluciones para estos problemas a largo plazo a los representantes de sus gobiernos locales, será difícil que estos cuenten con el presupuesto necesario para implementarlas.

Laura Faye Tenembaum cree firmemente en que los habitantes de las ciudades deben comenzar por organizarse de manera autónoma: “como ciudadanos, para poder actuar tenemos que estar mejor organizados que los actores contaminantes (pollutors), los que tienen intereses económicos en que nada cambie.”

A nivel individual, el plan de acción más efectivo es sencillo:

• Tomar responsabilidad como individuos.
• Unirse a comunidades y grupos locales para buscar soluciones a problemas concretos.
• Si no se encuentra un grupo local al que unirse, se debería crear uno y liderarlo.

Una de las acciones más apremiantes actualmente es reducir en un 45% las emisiones de CO2 de las ciudades. Se ha demostrado, además, que las energías renovables son más baratas hoy en día que los combustibles fósiles.

Y es que pensar en verde no está reñido con la rentabilidad económica. Como recuerda Miguel Eiras Antunes, Líder Global de Smart Cities en Deloitte,” según los últimos estudios, las nuevas ciudades inteligentes producen un retorno de la inversión (ROI) positivo de entre el 3 y el 5%.” Crear hábitos sostenibles no sólo conduce a experiencias humanas mejores y más sanas, sino potencialmente a nuevas formas de conseguir ingresos para las ciudades.

Para encontrar estas soluciones inteligentes, es imprescindible comenzar por reunir datos con los que analizar los problemas y sus causas. Pero dicha información debe ser accesibles por todos: “Los datos se deben transformar en concienciación y hay que abrirlos al público general para poder dar respuestas efectivas a las preguntas que nos formulamos”, apunta Karine Dognin-Sauze, Vice-Presidenta a cargo de Innovación y proyectos de Smart City digitales en la ciudad de Lyon (Francia).

La conclusión, es clara: tenemos que invertir todo nuestro esfuerzo en un nuevo modelo de gobierno urbano. Hay que rediseñar nuestras ciudades y crear un modelo de “crecimiento verde”. Y para lograrlo, apostilla Tenembaum, “todo el mundo tiene que alzar su voz y ser parte de la solución”.

Imágenes | Chris Barbalis, Artur Lysyuk