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Malmo, la ciudad sueca que reinventó su sistema eléctrico pasándose a las renovables

Autor | Arantxa Herranz

Cuando las ciudades se plantean una serie de objetivos medioambientales, generalmente contemplan la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y aumentar el consumo de energías renovables. Muchas, además, quieren llegar a cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible que auspicia la ONU de cara a 2030.

Algunas ciudades deciden ir un paso más allá y fijarse objetivos aún más ambiciosos que los marcados oficialmente. Malmo, la tercera ciudad sueca más grande del país, es un buen ejemplo de ello. Su meta, de hecho, es especialmente agresiva, puesto que espera convertirse en una ciudad neutral en cuanto al clima y depender únicamente de energías renovables.

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Malmo y las energías renovables en la actualidad

¿Cómo ha conseguido Malmo llegar hasta aquí? Ya en 2007, el ayuntamiento de la ciudad realizó un informe para conocer cuáles eran los desafíos ambientales locales a los que se enfrentaba. Dos años después se creó el Programa Ambiental para la Ciudad de Malmö 2009-2020. La iniciativa contó con el respaldo y la aprobación de todos los partidos políticos de la ciudad, lo que sin duda fue crítico en su consecución, evitando los traspiés de otras grandes ciudades.

El Programa Ambiental para la Ciudad de Malmö ponía negro sobre blanco los objetivos que se querían lograr. Una reducción del 20% en el consumo de energía, incorporar las energía solar, la eólica, el agua y el biogás eliminando las fósiles, reducir las emisiones en un 40% como mínimo y que todos los sistemas de transporte público fueran eléctricos estaban entre estos retos.

Ya entonces Malmo tuvo claro que para 2020 tenía que abastecerse únicamente de energías renovables. Algo que pasaba inevitablemente por la electrificación completa de su sistema de transporte. Para ello, se decidió que toda la flota municipal de vehículos tenían que funcionar con biogás, hidrógeno o electricidad (incluidos los híbridos enchufables), ampliando por tanto los recursos para poder recargar los vehículos eléctricos, y se apostó por un programa para compartir bicicletas en la urbe que incluía el acondicionamiento y mejora de las calles para facilitar el tránsito a pie, en bici o en transporte público.

Medidas y acciones harán para lograr la neutralidad en las emisiones

El resultado actual es que Malmö tiene 490 kilómetros de vías para bicicletas. Se calcula que uno de cada 4 viajes que se realizan en la ciudad se hace en bici y los ciclistas tienen prioridad en muchas de las intersecciones, donde un sistema de sensores enciende las luces verdes de paso cuando se acerca un ciclista.

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Pero para lograr todos estos ambiciosos objetivos, la ciudad decidió también rediseñar algunos de sus barrios.

Por ejemplo, Västra Hamnen pasó de ser una zona industrial en descomposición a ser un centro de conocimiento y residencial que solo se abastecía de energía renovable. En 1998 se construyó la Universidad de Malmö en el puerto occidental y en 2001 un proyecto de vivienda residencial de 350 apartamentos en conjunto con la Exposición Europea de la Vivienda, que también revitalizó la zona tanto social como económicamente. Todas las casas fueron construidas con materiales sostenibles.

En otros barrios Malmo ha apostado por poner techos verdes, que absorben el agua de lluvia, limpian el aire y proporcionan aislamiento, lo que permite evitar las olas de calor y servir de hábitat para las aves migratorias.

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El compromiso de todos

Conseguir todos estos objetivos también ha conllevado algunas inversiones. Por ejemplo, para financiar los cambios en la calefacción y suministro de energía de ciertos barrios se han invertido más de 27 millones de euros.

La inversión privada en energía renovable también ha sido importante en los últimos 15 años, en parte en colaboración con la ciudad. En total, se han realizado inversiones en sostenibilidad que superan los 100 millones de euros en Malmö.

El caso de Malmo demuestra que las ciudades pueden lograr sus objetivos aunque para ello es necesario que tanto todos los partidos políticos estén comprometidos con la causa y que, además de las inversiones públicas, las privadas también estén alineadas.

Imágenes | Glavo, Daniel, Wikimedia, Pontus Ohlsson