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Laura Tenenbaum, científica y divulgadora: Algunas batallas contra el cambio climático las perderemos

Laura Faye Tenenbaum es miembro del Equipo de Comunicación de Ciencias de la Tierra del Laboratorio de Propulsión a Reacción de la NASA y una galardonada divulgadora científica. Sus áreas de experiencia son el clima y la oceanografía; dos áreas que exploró desde el contexto de la resiliencia de las ciudades durante su intervención el Smart City Expo World Congress 2019.

La resiliencia urbana comprende numerosos factores y áreas, entre ellos el cambio climático. ¿Cómo pueden conseguir las ciudades ser más resilientes frente a este fenómeno?

Supongo que depende de la ciudad y su situación geográfica. Algunas ciudades tienen que lidiar con olas de calor, otras con incendios forestales, otras con el ascenso del nivel del mar…

Hablemos del fuego. Existe algo llamado la interfaz urbano-forestal. La gente ha migrado muy cerca de los bosques, y eso puede ser un gran problema. Crear una barrera mediante técnicas simples como usar tejados ignífugos puede mejorar la resiliencia. En cuanto a las inundaciones, la gente va a tener que migrar al interior en algún momento.

La ciudad de Nueva York está planificando qué sucederá cuando se inunde el terreno urbano; en algunas áreas se pueden levantar barreras, pero ¿y si hay un río como el Hudson? No puedes crear un muro, así que una de las ideas es luchar contra el océano construyendo en el océano. ¿Qué voy a salvar? ¿Qué voy a dar por perdido? Son decisiones que ya se están tomando. Y con Barcelona podría suceder lo mismo. ¿Qué voy a dejar en manos del mar? ¿Dónde voy a luchar contra él?

Cuando tienen lugar sucesos climatológicos extremos que causan la subida de las aguas, como un ciclón o un maremoto, esas áreas estarán protegidas. Otras… Lugares como el sur de Florida, Bangladesh, algunas islas… Al final su población deberá desplazarse.

Recientemente hemos pasado de hablar del cambio climático a la crisis climática. ¿Está de acuerdo con esta noción? ¿Nos encontramos en un momento de crisis?

No estoy de acuerdo en eso de que el cambio climático se ha convertido en una crisis climática; siempre ha sido una crisis climática o una emergencia climática. Y creo que la comunidad científica tiende a tener problemas a la hora de discernir cómo comunicar sus ideas adecuadamente. Los científicos involucrados en climatología se pasan la vida investigando, mientras que los profesionales de la comunicación centran sus carreras en la cuestión de cómo comunicar ideas.

Siempre ha sido una crisis climática

Suele suceder que los medios quieren entrevistar a un experto y ese experto no tiene la experiencia para hablar largo y tendido de forma inteligible o divulgar conocimientos de forma concisa. Creo que se ha creado un grupo de personas especializadas en comunicación sobre el clima, y por eso ahora estamos viendo expresiones como emergencia climática o crisis climática, que han sido creadas por expertos en comunicar información de forma adecuada. Sí, hay una crisis climática.

¿Cómo ve el futuro de la cuenca Mediterránea y otras regiones sensibles a los cambios hídricos como el subcontinente indio en un momento en el que el agua está a punto de convertirse en un bien de mercado?

Hay áreas, tal es el caso de California, que se enfrentan a sequías severas. Cosas que hoy damos por normales, como que el agua se corte automáticamente en los servicios de los edificios públicos, no eran habituales hasta hace poco; había que cerrar el grifo manualmente. Es una forma de ahorrar agua. Pensemos ahora en los hoteles y cómo hoy en día es normal que te expliquen que solo dejes la toalla en el suelo si necesitas que te la cambien. ¿Es ahorro de dinero? ¿De agua? ¿Un poco de ambos? Estas cosas son un win-win.

En algunas zonas vemos problemas relacionados con el riego. Jardines, plantas poco adecuadas para el entorno… En California, por ejemplo, se están plantando especies nativas. Son acciones que se pueden tomar a nivel de gobierno, pero también de industria y por las propias comunidades. Pero al final, es posible que tengamos que recurrir a la desalinización. Podría ser una opción, aunque no soy una enorme partidaria de esta técnica por su gran impacto en el entorno.

¿Es cierto que luchar contra el cambio climático es un lujo que solo se pueden permitir los países desarrollados? ¿Cómo explicaría a un ciudadano empobrecido de un país en desarrollo que no debería utilizar su enormemente contaminante vehículo con motor de dos tiempos para ir al trabajo?

Claro, pero también es cierto que son la gente que va a sufrir más por el cambio climático. Y no es solo una cuestión de países ricos y países pobres. Dentro de los países ricos también hay gente -mujeres, niños, gente de color, personas menos pudientes- que va a sufrir las consecuencias, y lo vimos durante los primeros días del Huracán Katrina. Si tenías dinero, podías irte en coche. Y la gente que no lo tenía, que eran los que menos habían contribuido al problema, no pudo marcharse. Así que es absolutamente injusto.

Me gusta hacer el símil de los teléfonos móviles. Fijémonos en los países en desarrollo. No pasaron de un teléfono con marcación rotatoria de número, de ahí a una línea fija más moderna y de ahí a un móvil; saltaron directamente al móvil. Yo espero que los países en desarrollo puedan saltar directamente a tecnologías más limpias directamente, sin pasar por pasos intermedios.

La promoción de las ciencias es un factor a la hora de enseñar a los niños la importancia de la naturaleza y el entorno. ¿Cómo podemos acentuar ese interés?

Algo que he notado en Estados Unidos es que la ciencia se enseña en los institutos en forma de biología, química y física. No hay ciencias de la Tierra. Muchas veces los estudiantes no empiezan a recibir lecciones sobre geología hasta la universidad, así que creo que la gente debería poner en valor las ciencias de la Tierra, no solo la biología, la física y la química, y hacerlo además desde una edad más temprana.

Los estudiantes no son conscientes del valor de las ciencias de la Tierra porque la sociedad no es consciente de su valor

Trabajo de forma independiente para una editorial de libros de texto y los más vendidos son los de biología, física y química. Y hay un libro sobre oceanografía que es el más vendido de todo el mundo, pero comparado con los de física y biología no se vende igual. Así que los estudiantes no son conscientes del valor de las ciencias de la Tierra porque la sociedad no es consciente de su valor. He conocido investigadores relacionados con las ciencias de la Tierra que me han dicho “suspendí física, así que escogí geología”. Es una ciencia que se considera menos prestigiosa, y para mí eso es horrible, no tiene sentido. ¿Por qué un campo científico debería estar menos valorado que otro? Educadores, instituciones, padres… Todos deben implicarse más.

La ciencia es en efecto fascinante. ¿Cree que hay alguna tecnología emergente que nos puede ayudar en la lucha contra el cambio climático?

Ciertamente. Hay dos grandes problemas: transporte y generación de energía. Fíjate en los automóviles, que se han electrificado en una década. Mis padres creen en el cambio climático y cuando quisieron cambiar de coche, compraron un híbrido. Y la razón es que costaba lo mismo, así que por qué no hacerlo. También tenemos los patinetes, las bicis… Es un cambio que está teniendo lugar ahora mismo.

Las plantas de generación de energía son más problemáticas. Cuando construyes una, dura 50 años. Compáralo con un coche, que dura diez años. Tenemos tecnología para crear energía renovable, pero… ¿Cómo la llevamos a los hogares? Hay una cosa llamada la curva de pato. Hay energía solar durante todo el día, pero la gente llega a casa a las seis, a las siete, a las ocho, y empieza a consumir energía justo con la puesta del Sol… Es un problema.

Yo me hice amiga del administrador de mi planta de energía, a propósito. Que no es algo tan fácil como chasquear los dedos; requiere muchas horas crear ese respeto. Él me escucha, yo le escucho… La cuestión es que, para ellos, para la gente que dirige la planta, su mayor desafío tiene lugar cuando el público llega a casa por la noche y enciende la tele. Así que la tecnología que necesitamos con mayor urgencia es alguna clase de batería económica que pueda almacenar la energía solar para que cuando la gente vuelva a sus hogares y empiece a usar sus electrodomésticos no se produzca un cambio tan drástico en la demanda. Creo que ese es el gran asunto que aún debemos resolver.

¿Podemos ganar la lucha contra el cambio climático?

Sí y no. ¿Sabes eso de que puedes perder una batalla y pese a ello ganar la guerra? Algunas batallas las perderemos. Vamos a perder especies, algunas zonas se inundarán y se perderán. Huracanes, tifones, incendios… Hoy, en algún lugar del mundo, hay un incendio o una inundación y se está perdiendo infraestructura. ¿Podemos ganar a largo plazo? Todas las formas de vida se extinguirán en algún momento. Todos vamos a morir. El planeta Tierra ha pasado por cinco grandes eventos de extinción masiva y estamos en mitad del sexto. La pregunta es ¿va a suceder mientras siga vivo? ¿Le sucederá a la próxima generación o dentro de un millón de años? No lo sé.

Algunas batallas las perderemos. Vamos a perder especies, algunas zonas se inundarán…

Creo que la especie humana lo superará. Pero podría llevarnos a una situación como la peste negra, terminar perdiendo dos tercios de la población y vernos en la situación de tener que empezar de nuevo, con una nueva mentalidad, con un nuevo sistema de valores, con una nueva forma de hacer las cosas. Lo cierto es que no hay forma de saber si vamos a ganar esta guerra, pero creo firmemente que solo porque no conocemos el desenlace no deberíamos darnos por vencidos. Tenemos que seguir luchando a pesar de ello.