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Geotermia: una solución sencilla para que el calor urbano sea sostenible

Autor | Jaime Ramos

La producción y la gestión energética de una ciudad es una de las asignaturas más relevantes para la sostenibilidad. Podemos afirmar que el desarrollo industrial de siglos pasados no se fraguó sobre una base firme de eficiencia energética. Es ahora cuando surgen los dilemas sobre cómo seremos capaces de responder a una demanda energética urbana que no deja de crecer.

Los edificios de cualquier ciudad, su seña de identidad más material e icónica, se comen de forma literal la energía urbana. En la Unión Europea el 40% del consumo energético (y el 36% de las emisiones de dióxido de carbono) provienen de los servicios básicos de calefacción, refrigeración y agua caliente de los edificios. Por eso, el sector de la energía no ha dejado de buscar alternativas para aliviar el consumo con edificios y fuentes de energía más inteligentes.

¿Qué es la geotermia?

fumarola

Hay que tener en cuenta que el 81% de esa energía proviene de la combustión del carbón y del petróleo. Una de las soluciones con cada vez más respaldo institucional es la geotermia. La tecnología asociada a esta fuente de producción renovable busca aprovechar el calor del interior de la tierra para sustituir a los combustibles fósiles.

La legislación europea en la Directiva 2009/28/EC nos ofrece la mejor y más sencilla de las definiciones:

Energía geotérmica significa energía almacenada en forma de calor bajo la superficie de la tierra sólida.

Se trata de aprovechar los flujos de calor existentes en el interior de la corteza terrestre. Existen tres sistemas: mediante yacimientos de agua caliente, yacimientos secos o, incluso, géiseres. Dependiendo del lugar, se puede obtener una mayor o menor cantidad de energía. La geología que ofrecen países como Islandia, Italia o Nueva Zelanda los hace idóneos para levantar plantas geotérmicas.

La calefacción más natural

Ahora bien, no todas las regiones del mundo poseen un terreno ideal. Esto significa que la cantidad de energía que puede obtenerse del suelo no sería suficiente como para ofrecer precios competitivos en el mercado. Sin embargo, la geotermia guarda un as bajo la tierra. No tiene por qué aprovecharse para la producción energética a gran escala, sino que existen técnicas para aplicarla “tan solo” a calentar los edificios.

No es necesario para ello contar con un yacimiento propio de regiones volcánicas. La denominada energía geotérmica de baja entalpía puede localizarse en multitud de áreas a una profundidad de unos 500 metros. Los sistemas de ciclo binario que permiten aprovechar esa energía nos ahorrarían hasta un 70% la factura, no solo de los sistemas de calefacción, sino también de refrigeración. Hasta la fecha, en Estados Unidos encontramos hasta 18 sistemas urbanos fundamentados en la geotermia.

Un desafío complicado, pero con muchos beneficios

Refinería

El desafío que tienen por delante estos sistemas tiene que ver con su integración en la estructura de los flujos energéticos urbanos. En cualquier caso, las instalaciones geotérmicas cuentan con cada vez más respaldo de las autoridades. El prometedor consorcio GeoTech es una prueba de esto. Del mismo modo, existen ejemplos de ciudades que tratan de cambiar sus tendencias en la producción de energía. El 98% de la energía que caliente Copenhague proviene de la basura, con la misma vocación, pero diferente metodología, a la que intentan aplicar en China.

Aunque no es tan conocido, otra ciudad, Nueva York, cuenta con una gigantesca red de tuberías de vapor que calienta sus entrañas. Esta alimenta hasta 1.700 establecimientos y residencias y explica los tradicionales chorros de vapor que se escapan del pavimento neoyorquino. Estos métodos urbanos prueban que el cambio hacia la geotermia podría ser una pieza fundamental en la sostenibilidad de las ciudades más inteligentes.

Imágenes | iStock/Alvaro Tejero, iStock/Andres Victorero e iStock/A stockphoto