Co-living

Co-living o casas compartidas: ¿una solución “smart” para las ciudades?

Autor | Jaime Ramos

El fenómeno global del incremento de la densidad requiere de soluciones inteligentes que solo las ciudades urbanísticamente bien planteadas serán capaces de proporcionar. A ese aumento exponencial de la población se le une el reto que supone las grandes concentraciones de habitantes. Una de las alternativas que ya ha empezado a aflorar para aumentar la eficiencia de los espacios urbanos es el denominado co-living o viviendas compartidas.

Si sacamos la calculadora, en la actualidad 757 millones de personas viven en las 101 ciudades más grandes. Suponen el 11% de la población mundial. Las estimaciones elevan ese porcentaje hasta el 23% para el final del siglo. En el año 2100 se espera que la ciudad nigeriana de Lagos alcance los 88 millones de habitantes. Hablamos de poblaciones inimaginables aún en la actualidad y que requerirán de una gestión mayúscula a fin de poder proporcionar unas condiciones de vida dignas para sus habitantes.

Las múltiples caras del co-living

co-livingLa vivienda en las ciudades ha comenzado a abrazar tendencias similares a las que experimenta hoy en día la movilidad. Las plataformas de vehículos compartidos son solo el germen de una revolución que cambiará el concepto de transporte que poseemos, afectando directamente a la propiedad. El coche privado acabará teniendo un mal encaje en las ciudades porque compartirlo será más provechoso tanto para usuarios, como para el tránsito y la sostenibilidad en general.

Algo similar ya empieza a destacar para la vivienda. Las ventajas de compartir casa son ya una realidad para muchos. Esto se puede comprobar en las fluctuaciones en el coste de adquirir o alquilar una vivienda. La densidad poblacional de las ciudades tiene mucho que ver con ello. Un aumento del 1% en la densidad supone un incremento proporcional del 21% los precios de los alquileres.

En lugares como Silicon Valley el co-living está demostrando ser una medida muy valiosa. Allí operan compañías como HomeShare, que precisamente ofrece este tipo de servicios. Según señalan, permiten ahorrar en torno a 24.000 dólares anuales a los que buscan residencia en el área de San Francisco.

One Shared House 2030, un ejemplo de smart co-living

Ahora bien, las viviendas compartidas no deberían ser una respuesta que mermase, por no existir otras alternativas, la calidad de vida de los habitantes de las ciudades. Es preciso contar con una gestión inteligente para que realmente se trate de una solución útil.

Co-livingDe ahí el empeño real de colectivos como SPACE10. Este laboratorio urbano explora las múltiples posibilidades y ventajas de establecer un sistema de viviendas compartidas con One Share House 2030.

Centrado en la ciudad de Nueva York, se trata de un proyecto de investigación que buscar sentar las bases sobre lo que la gente está dispuesta a compartir dentro de una misma vivienda. Este trabajo experimental pretende utilizar los resultados para ofrecer un programa de viviendas compartidas en Nueva York en el año 2030.

Casas compartidas y sus beneficios

Esfuerzos como los mencionados son necesarios para instrumentalizar del mejor modo el concepto de viviendas compartidas. Lejos de potenciar la individualización de la sociedad, el co-living permitirá romper barreras y propiciar un apoyo a colectivos minoritarios que puedan necesitar ayuda. Buen ejemplo de esto es el programa Host Home en Massachusetts.

Según se precipite el inevitable aumento de población en las ciudades, el co-living irá ganando más y más valor como solución dentro de las ciudades inteligentes. Y, al igual que ocurre con la movilidad, podrían devenir en la obsolescencia del actual concepto de la vivienda en propiedad.

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